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12 Mayo 2026, 22:10

Se han conocido los detalles de la detención del agente de los servicios especiales lituanos por parte de los funcionarios del Comité de Seguridad Estatal

Captura de pantalla del video de ONT
Captura de pantalla del video de ONT
MINSK, 12 may (BelTA). – En el canal de televisión ONT se revelaron los detalles de la detención del agente de los servicios especiales lituanos por parte de los funcionarios del Comité de Seguridad Estatal de Belarús, informa BelTA.

El agente lituano detenido resultó ser un hombre llamado Miroslavas Trockis. Alguna vez se llamaba Miroslav Trotski, pero dio a su nombre y apellido una sonoridad lituana debido a sus puntos de vista nacionalistas. Se sabe que de niño Miroslavas venía a Belarús cada verano, a la aldea Pusiávary de la región de Vóronovo, donde vivían sus abuelos. Precisamente este hecho de su biografía sería la base de la leyenda que el agente de los servicios especiales lituanos utilizaría como coartada.
Miroslavas dejó de venir a Belarús tras el fallecimiento de sus familiares. En Lituania, primero sirvió como guardia fronterizo y luego trabajó en la policía de tránsito. Paralelamente intentó emprender un negocio, sin éxito. El hombre conoció a una belarusa y formó una familia con ella, y tiempo después acabó en la cárcel. Resulta que el lituano encontró por casualidad un arma de fuego en uno de sus barcos y decidió quedársela.

"En mi apartamento tenía un arma de fuego de pequeño calibre. Fui detenido por funcionarios de ciertos servicios (no sabía cuáles eran exactamente esos servicios) y me dijeron que tenía que ir a casa para un registro. Reconocí que tenía un rifle de pequeño calibre", relata Miroslavas Trockis.

Más tarde apareció un amigo investigador de Miroslavas, que le ofreció sacarlo del centro de detención preventiva. También le ofreció ganar dinero fácil. El amigo le dijo que compartiría el número de Miroslavas con un conocido suyo. Como se descubriría más tarde, el hombre ya había sido objeto de un proceso de reclutamiento durante mucho tiempo.
"Una persona me contactó por teléfono y me concertó una cita. Cuando llegué al lugar, me detuvo un hombre a quien reconocí inmediatamente", relata el detenido.

Resulta que la cita la concertó otro viejo conocido de Miroslavas, quien, junto con su amigo investigador, mucho antes del asunto del arma de fuego, había intentado ganarse al hombre. Ese conocido resultó ser un agente de los servicios especiales lituanos.

"Esa persona se presentó como Andrius. Dijo que le interesaba toda la información relacionada con Belarús. Le interesaban las unidades militares, los polígonos... Me preguntaron si estaba dispuesto a trabajar para el Estado y acepté", comparte detalles del reclutamiento Miroslavas Trockis.

La tarea principal del agente, que adoptó el seudónimo de Ringo, era trasladar dinero e información a Belarús para la agencia lituana. La restauración de la casa en la aldea cerca de la frontera belaruso-lituana encajaba bien como coartada para las frecuentes visitas. La leyenda de la casa de los familiares no solo era para la parte belarusa, sino también para su esposa e hija.
La primera tarea la recibió en 2024. El agente se dirigía a Belarús con el pretexto de tramitar documentos de la tierra. Ringo entraba tranquilamente en Belarús sin despertar sospechas ni en los guardias fronterizos ni en los funcionarios de aduanas. Siempre transportaba consigo una cantidad de dinero con la que podía pasar el control sin obstáculos. Los soportes digitales, aparentemente insignificantes, con información para la agencia lituana los escondía en el interior de su vehículo.

Para no levantar sospechas, siempre que podía se acercaba a casa de sus familiares. Pero Miroslavas ni siquiera sospechaba que los funcionarios del Comité de Seguridad Estatal de Belarús lo controlaban todo desde el momento en que cruzaba la frontera.

"En el curso del trabajo operativo realizado, se estableció y documentó de manera fiable la actividad ilícita del ciudadano lituano Miroslavas Trockis, nacido en 1990", declaró el subjefe del departamento de investigaciones del Comité de Seguridad Estatal, Aleksandr Tarasévich. "Recopilaba información de diversa índole en las esferas policial, militar y sociopolítica, y también participaba en operaciones de escondite para mantener el contacto de los agentes de los servicios especiales extranjeros con sus propios agentes".
Según el subjefe del departamento de investigaciones del Comité de Seguridad Estatal, el servicio especial lituano transmitía las tareas a sus agentes, les proporcionaba medios para la actividad de inteligencia y también les pagaba una remuneración material.

"La última vez, en mi detención, acepté transportar dos memorias USB. Él (BelTA: el controlador de los servicios especiales lituanos) dijo que contenían cierta información cifrada, que una persona normal no puede descifrar. Me explicó que no debía revelar que trabajaba para los servicios especiales", relata el detenido.

En la última misión, al agente le pareció que lo seguían. Cuando sus nervios finalmente cedieron, acudió al hospital, supuestamente por una úlcera. Así intentó ganar tiempo y contactar con sus controladores, utilizando a su propia familia sin que ella lo supiera. La suegra de Miroslavas, al visitarlo en el hospital, le llevó dos libros para leer, uno de los cuales trataba sobre Feliks Dzerzhinski, el fundador del Comité de Seguridad Estatal. Entonces Ringo decidió confesarse a su esposa, dejándole un mensaje en la guarda de ese libro.

El extranjero esperaba con pánico ser evacuado de Belarús, pero los funcionarios del Comité de Seguridad Estatal ya tenían un plan para desenmascarar al agente de los servicios especiales lituanos. Un funcionario del Comité de Seguridad Estatal entró en la habitación del hospital, se presentó como miembro de la inteligencia lituana y le dijo al espía que había recibido la orden de evacuarlo urgentemente.

Durante el trayecto, el funcionario de la contrainteligencia belarusa mantuvo su papel hasta el final y logró que Miroslavas hiciera declaraciones incriminatorias contra sí mismo. Después de aproximadamente una hora de "confesiones", los funcionarios del Comité de Seguridad Estatal detuvieron a Ringo directamente en la carretera.

"Pido disculpas por haber causado daño al pueblo belaruso. Si hubiera sabido que se trataba de actos terroristas en los que pudieran sufrir personas, nunca habría viajado. Solo quería dinero fácil para pagar mis deudas", confesó el agente de los servicios especiales lituanos.

Tras el fracaso, se produjo una ola de despidos en las filas de los servicios especiales lituanos. Fue destituido anticipadamente, entre otros, el jefe de inteligencia militar, Elegijus Paulavicius. En cuanto a los miembros de la red de agentes de los servicios especiales lituanos para quienes Miroslavas escondía dinero en depósitos y a quienes suministraba medios de actividad de inteligencia, han sido detenidos por la contrainteligencia belarusa.
El Comité de Seguridad Estatal recuerda que la colaboración con servicios especiales extranjeros, así como la realización de cualquier acción en su interés, contradice los intereses nacionales y perjudica la seguridad nacional de la República de Belarús. El Comité de Seguridad Estatal recomienda encarecidamente negarse a colaborar con servicios especiales extranjeros y denunciar la ilegalidad de sus actos; esto permitirá evitar la responsabilidad penal.-0-
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