MINSK, 12 may (BelTA). – Con un uso hábil, la inteligencia artificial puede ofrecer una buena orientación sobre cualquier tema, pero la última palabra en la decisión de asuntos importantes debe recaer en el ser humano. Esta opinión compartieron en el proyecto de BelTA "Sobre el tema. Los nuestros" el académico de la Academia Nacional de Ciencias de Belarús, director del Instituto de Física, doctor en ciencias físico-matemáticas, profesor Serguéi Gapónenko, y el profesor de física e informática de la escuelas nº 3 de Berioza, Konstantín Kovalévich.
Hablando del uso de la inteligencia artificial, Konstantín Kovalévich señaló que los escolares suelen utilizar diversas aplicaciones para hacer los deberes. "Está bien si copian hoy", dijo, explicando que la IA no solo puede resolver las tareas por el alumno, sino también imitar su letra para que el niño no tenga que escribir él mismo.
Según el pedagogo y el científico, hay que saber utilizar la inteligencia artificial: formular correctamente la pregunta, encontrar lo importante y necesario en la respuesta, y en general comprender el tema y tener una amplia perspectiva. Señalaron que si no fuera por el invento de Zhorés Alfiórov, que sentó las bases de las tecnologías modernas, la gente podría utilizar internet y la inteligencia artificial, pero no con los dispositivos compactos que existen hoy en día.
"Donde hay un programa serio de inteligencia artificial, miles de ordenadores están conectados. ¿Y cómo conectarlos? Solo mediante cable óptico. Con cable metálico no se pueden hacer esas conexiones, la velocidad de la información es diferente", subrayó Serguéi Gapónenko.
Konstantín Kovalévich coincidió con el científico, añadiendo que sin las investigaciones de Zhorés Alfiórov muchos de los dispositivos habituales para los contemporáneos podrían no existir. "Por no hablar de la ciencia, sino simplemente de la vida cotidiana: la comunicación, la transmisión de datos corrientes. Como el aprendizaje en línea, cuando un niño realmente quiere estudiar a distancia de esa manera, por estar enfermo, etc. Ya pasamos por una etapa determinada en que eso se hizo realidad. Por ejemplo, la videoconferencia. No para todos, pero para los niños motivados que realmente querían. ¿Y cómo organizar una buena conexión estable? De nuevo, la fibra óptica, de nuevo, el internet moderno", dijo el pedagogo.
Serguéi Gapónenko considera que, con un uso hábil, la IA puede servir en beneficio de la humanidad. "No hay que temer a la inteligencia artificial. Siempre ha habido alumnos o estudiantes que han sido astutos, que han tratado de mostrarse bajo una luz más favorable, sin importarles el costo: ya fuera copiando del libro de texto, del vecino o de alguna otra manera. Ahora algunos usan la ayuda de la IA. Pero al mismo tiempo, si se usa correctamente, se pueden ahorrar muchos recursos. No hace falta ir a la biblioteca. Se puede obtener una respuesta muy rápida a alguna pregunta. Se puede hacer alguna comprobación. Se puede cotejar con los propios conocimientos. Por supuesto, si empezamos a diseñar puentes con la ayuda de la IA, hay que ser muy cautelosos", enfatizó el científico. "Pero si queremos saber cuántos estudiantes hay en determinada universidad, ¿por qué debería ir a la biblioteca si puedo hacer una pregunta? O cuántas universidades hay en algún país, eso lo dirá muy rápido. No hay nada malo en ello. O si le pedimos que diga cuáles son los campos de aplicación de algún fenómeno, a veces se puede obtener una sugerencia muy razonable".
El científico considera que, aunque el ordenador gane al ser humano en ajedrez, la principal virtud del cerebro humano reside en sus capacidades más amplias, y en última instancia todas las decisiones deben ser tomadas por el ser humano.-0-
