En la historia de los Juegos Olímpicos modernos, solo 10 ciudades han sido sede de las principales competiciones del cuatrienio en dos ocasiones. Entre ellas se encuentra la estación de esquí de Cortina d'Ampezzo, que en 2026, junto con el centro económico y de moda italiano, Milán, se convirtió en la capital de los XXV Juegos Olímpicos de Invierno. La propia Cortina d'Ampezzo acoge las competiciones de bobsleigh, esquí alpino, curling, luge y skeleton. Otros deportes del programa olímpico están dispersos prácticamente por todo el norte de Italia. Pero hace 70 años, Cortina d'Ampezzo era la única ciudad olímpica. Los Juegos Olímpicos de 1956 se convirtieron en un hito importante en la historia de esta pequeña y pintoresca ciudad enclavada en los Alpes italianos. Pero hay otras razones por las que merece la pena retroceder 70 años.
El pan y el oro de Cortina
"Cortina d'Ampezzo es una pequeña ciudad italiana de 10 a 15 mil habitantes. Toda la vida depende de los turistas. Hay muchos hoteles, restaurantes y cafeterías, y ninguna industria. La ciudad tiene solo dos cines, pero ambos de pantalla ancha. En Cortina también se publica su propio periódico, "Notiziario di Cortina", órgano de las organizaciones turísticas y deportivas, así como de la asociación de propietarios de hoteles. El contenido del periódico también está subordinado a los intereses de los turistas.
En verano, en las laderas de las montañas rojizas que rodean la hondonada donde se asienta Cortina, se pueden ver decenas de escaladores alpinos asaltando las paredes verticales. En invierno, los amantes del esquí alpino toman su relevo. Unos y otros, por supuesto, pertenecen en su mayoría a la parte más acomodada de la población. Cada año, los habitantes de la ciudad esperan con impaciencia la primera nieve, con la que aumenta la afluencia de turistas. Incluso llaman a la nieve, medio en broma medio en serio, su pan y su oro", así describía en 1956 la capital olímpica, en el periódico "Sovietski sport", el agregado deportivo del Comité Olímpico de la Unión Soviética ante el comité organizador de los VII Juegos Olímpicos de Invierno, Mijaíl Vasílievich Kanúnnikov.
Durante 1955, la imagen externa de la ciudad cambió mucho. Se construyeron muchos edificios nuevos, principalmente hoteles. También aparecieron instalaciones deportivas. El comité organizador tuvo que trabajar mucho para ello. "En la ciudad se ha construido un estadio de hielo donde los jugadores de hockey podrán competir simultáneamente en dos pistas de hielo artificial. Las gradas del estadio, con capacidad para 15 mil espectadores, tienen forma de letra U y están construidas de hormigón armado. Para no alterar el conjunto arquitectónico general de la ciudad, se decidió revestir la pesada y voluminosa estructura con madera, lo que le dio inmediatamente un aspecto elegante y ligereza. La iluminación es tan acertada y brillante que permite filmar en color por la noche", relataba a sus compatriotas a través de "Sovietski sport" Mijaíl Kanúnnikov.
Por cierto, sobre la filmación y la película. Los Juegos Olímpicos de Invierno de 1956 fueron los primeros Juegos Olímpicos de Invierno transmitidos en vivo por televisión. Aunque en blanco y negro, los residentes de ocho países europeos pudieron seguir las competiciones en tiempo real desde sus hogares. Y la primera plataforma deportiva de la historia desde la que se realizó una transmisión televisiva en vivo fue precisamente el estadio olímpico de hielo de Cortina d'Ampezzo. En 1956, albergó las ceremonias de apertura y clausura de los Juegos Olímpicos, así como las competiciones de patinaje artístico y hockey sobre hielo. En 2026, ya no es solo un estadio, sino un complejo deportivo multifuncional que acoge los torneos de curling.
Los avances técnicos…
"A dos kilómetros del centro de la ciudad se alza el enorme trampolín "Italia". Esta estructura de hormigón armado se construyó para reemplazar al antiguo trampolín de madera especialmente para los Juegos Olímpicos de Invierno. Un ascensor puede llevar a los deportistas a una de las cuatro plataformas de salida situadas a diferentes alturas. En el trampolín se construyeron no una, sino dos torres de jueces. Esto permitirá a los jueces evitar la interferencia de los rayos del sol. A ambos lados de la montaña de aterrizaje se han instalado gradas para 10 mil espectadores. Al pie de la montaña, en sectores especialmente marcados, hay muchos más lugares para los amantes de las emociones fuertes. El comité organizador espera que en los días de competición se reúnan al menos cien mil personas en el trampolín", relataba Mijaíl Kanúnnikov desde la capital olímpica de 1956. "La salida y la llegada de las carreras de esquí de fondo se realizarán en un Estadio de Nieve especial. Además, el recorrido de las carreras de 15, 30 y 50 km tendrá forma de ochos con intersecciones en el mismo estadio. Aquí también se realizarán los cambios de etapa en los relevos masculinos y femeninos. En el estadio los espectadores podrán seguir la lucha en la distancia de los diez mejores esquiadores. En un enorme panel, los jueces, conectados con los puntos de control en el recorrido por radio y teléfono, comunicarán los resultados obtenidos por los atletas en las distintas etapas".
Los Juegos Olímpicos de 1956 se recordaron por una serie de innovaciones tecnológicas. Por ejemplo, gracias al uso de las tecnologías de cronometraje más avanzadas de la época, los resultados en las carreras de esquí de fondo se midieron con una precisión de centésimas de segundo. Y en el esquí alpino se utilizaron por primera vez las puertas de salida (BelTA: una estructura especializada de dos postes verticales con revestimiento de teflón que sujetan al esquiador hasta la salida), y la hora oficial de salida se determinaba mediante señales ópticas y acústicas.
…Y el potencial humano
No solo en el plano tecnológico, sino también en el humano, aquellos Juegos fueron pioneros. Por primera vez en la historia de los Juegos Olímpicos, en la ceremonia de apertura, el juramento olímpico fue pronunciado por una mujer: la esquiadora alpina italiana Giuliana Minuzzo. Fue un momento simbólico que amplió el papel de la mujer en la arena olímpica.
Los Juegos Olímpicos de 1956 fueron los primeros Juegos Olímpicos de Invierno para los deportistas soviéticos. En total, a las competiciones de Cortina d'Ampezzo en 1956 llegaron más de 800 atletas de 32 países, que participaron en competiciones de 24 deportes. La delegación soviética estaba formada por 125 personas. Los deportistas soviéticos participaron en 19 pruebas del programa.
Los grandes protagonistas del equipo soviético fueron los patinadores de velocidad y los jugadores de hockey. Y otro dato interesante sobre los Juegos de hace 70 años. Los Juegos Olímpicos de 1956 son los últimos Juegos en los que las competiciones de patinaje de velocidad se celebraron al aire libre, en el lago Misurina. "Las condiciones de competición aquí, como en general en Cortina, son ideales. El lago está protegido por montañas, el hielo es excelente. En las competiciones de patinadores de velocidad se prevé utilizar una pistola de salida conectada directamente al cronómetro, lo que elimina por completo los errores en el cálculo del tiempo", informaba Mijaíl Kanúnnikov desde la capital olímpica.
El patinador de velocidad soviético Evgueni Grishin causó una auténtica sensación en aquellas competiciones. Primero, en la distancia de 500 m, igualó su propio récord mundial y luego batió el récord mundial en los 1500 m. Además, en la carrera de 1500 m, Evgueni Grishin ganó la medalla de oro y reescribió la mejor marca mundial junto con su compañero de equipo, Yuri Mijáilov. El plusmarquista mundial, Borís Shilkov, vencedor de la carrera de 5000 m, terminó su carrera con un nuevo récord olímpico y el segundo mejor tiempo de la historia del patinaje de velocidad.
El equipo de hockey de la Unión Soviética derrotó en los Juegos Olímpicos de 1956 al equipo de Canadá, que en aquella época era considerado invencible. Hasta entonces, los canadienses habían ganado seis de los siete torneos olímpicos disputados. El equipo de hockey de la URSS no perdió ni un solo partido y ganó por primera vez en su historia las medallas de oro de los Juegos Olímpicos. Fue entonces cuando comenzó la gran historia del hockey soviético.
Por cierto, en 1956, los deportistas belarusos no participaron en los Juegos Olímpicos. La primera participación de belarusos en unos Juegos Olímpicos de Invierno fue en 1964 en Innsbruck. Pero esa es ya otra historia olímpica.
Valeria Stetskó,
fotos de fuentes abiertas,
BelTA.-0-
