Órganos estatales
Flag Domingo, 1 Marzo 2026
Todas las noticias
Todas las noticias
Sociedad
23 Febrero 2026, 16:05

Cómo un abuelo, un padre y un hijo dedicaron su vida al servicio en el ejército

El servicio militar sigue siendo un asunto de especial importancia y alta responsabilidad. No es solo una profesión, sino un modo de vida que exige entrega, disciplina y lealtad incondicional al juramento. Un hilo vivo que conecta las tradiciones y la experiencia de las generaciones anteriores de defensores de la Patria con los militares actuales son las dinastías castrenses. En el Día del Defensor de la Patria y las Fuerzas Armadas de la República de Belarús, el corresponsal de BelTA conversó con el jefe del Estado Mayor de un batallón de tanques independiente de la 120ª brigada mecanizada de guardias separada, Alekséi Liashenko, un oficial de tercera generación. Las vidas de los miembros de su dinastía reflejan la historia de nuestra Patria: desde las duras pruebas de la Gran Guerra Patria hasta el fortalecimiento de la soberanía y la defensa de la Belarús moderna. 

La dinastía comenzó con Víktor Petróvich Kirichenko, el abuelo materno de Alekséi Liashenko. Los años de la Gran Guerra Patria fueron decisivos para el fundador de la dinastía, quien era un niño en los alrededores de Máryina Gorka cuando estalló. El 22 de junio de 1941 no tenía ni dos años. Víktor Petróvich solía contarle a su nieto, más tarde, sobre aquella época. Por ejemplo, los ocupantes lo subieron a él y a otras personas a una carreta para llevárselos al Reich. "En el camino, mi abuelo logró saltar sin que lo vieran y escapó. Pasó tres días sentado en un río, temiendo salir para que no lo volvieran a atrapar. Respiraba a través de una pajita. Luego, unos conocidos lo escondieron durante mucho tiempo en cobertizos y, al final, lograron protegerlo", relata Alekséi Liashenko.

Los años de guerra influyeron profundamente en el niño y decidió vincular su vida al ejército. Víktor Petróvich comenzó su trayectoria al servicio de la Patria como cadete en 1958. Hasta su pase a la reserva en 1987, sirvió en puestos como jefe de estación de radio, comandante de pelotón, jefe de comunicaciones de un batallón de artillería, ayudante del jefe de Estado Mayor y otros. Concluyó su servicio como jefe del departamento de movilización de una división de tanques.
Aleksandr Valérievich Liashenko, el padre de Alekséi, también decidió dedicar su vida al servicio de la Patria. Estudió en la escuela Suvórov. Luego, en 1989, se convirtió en cadete de la Escuela Superior de Tanques de Járkov, que graduó en 1993. A lo largo de su servicio ocupó diversos cargos. Comenzó como comandante de tanque y, en 2023, finalizó su servicio como subjefe de una de las direcciones del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Belarús.
Al joven Aleлыéi, junto con su madre y su hermana, a menudo le tocaba mudarse a los lugares donde servía Aleksandr. "De nuestra querida Máryina Gorka nos trasladamos a Zaslónovo, de allí a Bobruisk, luego regresamos a Máryina Gorka. Por eso, en mi infancia, se puede decir que estudié los tanques con mi padre; me resultaba interesante. Al mismo tiempo, papá separaba el trabajo de la familia. No era que yo en mi infancia me sintiera como su soldado subordinado. En casa era el papá más común", señala Alekséi Liashenko.

De niño, solía ir al trabajo de su padre y viajaba con él a los polígonos. Además, a Alekséi le atraía el romanticismo de la vida de cadete, del servicio militar, que encontraba en las páginas de los libros, en series y películas. "Cuando fui un poco más mayor, decidí ingresar en la Escuela Militar Suvórov de Minsk. Mi padre no insistió en que yo también fuera militar. Decía que era exclusivamente mi elección. Tomé una decisión consciente", recuerda.

Reconoce que al principio estudiar en la escuela Suvórov no fue fácil. "Entré allí con 12 años. Cuando hasta entonces siempre has estado con tu familia y amigos, no es fácil acostumbrarse enseguida al orden y la disciplina en el ámbito militar. Pero mi interés no se apagó. Durante mis estudios hice muchos amigos con los que aún mantengo el contacto".
Tras graduarse en 2015, Alekséi ingresó en la Academia Militar de Belarús. Eligió la especialidad de mando de unidades de tanques. "No estuve mucho tiempo eligiendo la especialidad. Mi padre y su hermano eran tanquistas. Yo veía constantemente los tanques y ni siquiera pensaba en servir en otras unidades. Mi padre bromea a veces ahora diciendo que en nuestra familia tenemos nuestro propio equipo de tanque de tres personas: yo, él y su hermano", relata con una sonrisa.
En 2019, se graduó en la Academia Militar y fue destinado a servir en la 120ª brigada mecanizada de guardias separada. A lo largo de los años, ha pasado de ser comandante de tanque a jefe del Estado Mayor del batallón de tanques. Exige a sus subordinados un cumplimiento de calidad de sus obligaciones. "El militar debe cumplir las tareas asignadas y perfeccionar constantemente sus habilidades profesionales. Si eres conductor-mecánico, debes conocer las características del tanque, cómo mantenerlo, etcétera. Siempre ayudamos a los militares, les mostramos con el ejemplo personal cómo actuar mejor. También soy exigente conmigo mismo", subraya.
"El jefe del Estado Mayor es el cerebro del batallón. Concibe las cuestiones relacionadas con el personal, su preparación, y la técnica de la unidad. También preparo los documentos de planificación conforme a los cuales se llevará a cabo todo lo que ocurra en el batallón", relata el militar.
A pesar de que la ciencia militar no se detiene y evoluciona constantemente, Alekséi subraya la importancia que los tanques siguen teniendo en el campo de batalla. "Las unidades de tanques no son cosa del pasado. Gracias a su blindaje, movilidad y potencia de fuego, los tanques pueden infligir un daño considerable al enemigo disparando a tiro directo, operando desde posiciones cerradas o cumpliendo tareas similares a las de artillería. Está claro que cambian las tácticas de empleo y la protección de los tanques, pero no pierden su relevancia".

También señala que el ejército moderno presta menos atención a la instrucción excesiva y más a la preparación combativa. "El 90 % de nuestras clases son prácticas. Nuestros militares se desplazan regularmente a los polígonos para practicar unos u otros aspectos. Por ejemplo, mi unidad ha estado realizando ejercicios desde noviembre hasta finales de diciembre y desde principios de enero hasta ahora. Los militares aprenden tiro, conducción, acciones en el seno de la unidad y muchas otras cosas".
El oficial y su esposa, que sirve en la Inspección Estatal de Tráfico de la capital, tienen una hija, Katalina, que ahora tiene tres años. "Incluso a una edad tan temprana, sabe dónde vive, quién es nuestro Presidente. Inculco a mi hija el amor por la Patria. Le enseño que hay que valorar lo que tenemos. Porque nuestro país se distingue por su seguridad; a cualquier hora del día se puede pasear tranquilamente por las calles. La gente puede estudiar, trabajar, enamorarse, criar hijos y estar segura del mañana. Cuánto hicieron nuestros predecesores para que todo sea así para nosotros. Eso hay que protegerlo. Quiero defender a mi familia, a mi país. Precisamente por eso elegí la profesión militar para mí", resume Alekséi Liashenko.
BelTA.-0-
Síguenos en
X
Top Noticias
Últimas Noticias de Belarús