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02 Octubre 2025, 09:32

El Embajador de Eslovaquia compartió sus impresiones sobre Belarús 

El Embajador de Eslovaquia, Jozef Migas, volvió a encabezar la misión diplomática de su país en Minsk. Se trata de un caso único en la historia de las relaciones entre Belarús y Eslovaquia: es la primera vez que el mismo diplomático es nombrado dos veces jefe de misión en Belarús. Los cinco años de pausa desde 2020 han dado lugar a un sinfín de acontecimientos. El Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Eslovaquia habló con la corresponsal de BelTA de su opinión sobre Belarús, la memoria de la Segunda Guerra Mundial, las sanciones y las perspectivas de cooperación, así como de lo que puede atraer a los belarusos en Eslovaquia.

- Señor embajador, ¿o prefiere que le llame camarada Migas? ¿Qué impresión tiene de nuestro país y nuestra capital después de esta pausa, que ha dado lugar a tantos acontecimientos dentro y fuera de Belarús?

- Como le resulte más cómodo o como prefiera. Me gusta y me parece adecuado tanto embajador como camarada. Estudié, trabajé y viví de forma interesante en diferentes ciudades y regiones de la antigua Unión Soviética durante casi 30 años. Fui embajador en Rusia, Ucrania, Armenia, Azerbaiyán, Belarús y, de nuevo, en Minsk tras una pausa de cinco años.

Sí, no es frecuente que el mismo diplomático extranjero sea nombrado dos veces embajador en el mismo país – en mi caso en Minsk. Hay otra cosa interesante en esta historia. El 11 de septiembre de este año, entregué al Presidente Aleksandr Lukashenko las cartas credenciales que me destituían del cargo de Embajador en la República de Belarús y las cartas que me nombraban nuevo Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Eslovaca en la República de Belarús. Tras mi abandono del cargo de Embajador de Eslovaquia en Minsk en junio de 2020, hasta junio de 2025 no hubo embajador eslovaco en Belarús, solo un encargado de negocios.
Llegué a Minsk en mi propio coche. Conozco bien esta ruta, ya que la he recorrido a menudo desde Kiev a Bratislava, así como desde Moscú y Minsk a mi casa y viceversa. Esta forma de llegar a mi nueva misión en Belarús era la más fiable y cómoda. En este sentido, no entiendo a los políticos y al Estado, que cierran las fronteras, el espacio aéreo y las comunicaciones con tanta facilidad. Es irresponsable e inhumano. Se puede llamar la época oscura de Europa.

En cuanto a mi impresión sobre el país y la capital después de esta pausa, entonces es quizás la pregunta más difícil de nuestra conversación. Responderé y explicaré por qué me fui de Belarús en junio de 2020 por voluntad propia y regresé el 1º de junio de 2025 por voluntad del Gobierno de la República Eslovaca y con el consentimiento y la decisión de nuestro Presidente. ¡Di mi consentimiento para ello! No hay otra verdad. 

Llegué a Belarús el 1º de junio de 2025. Me reuní con nuestro Cónsul Honorario, Iván Kózich en Brest, cenamos y dimos un paseo juntos por Brest. Nada más entrar en Belarús, me di cuenta de lo mucho que había cambiado para mejor en los últimos cinco años: Brest -  nuevos edificios, colores vivos, fachadas de edificios, aceras renovadas, zonas peatonales, una ciudad limpia y bien acondicionada, una ciudad-ciudadela. Al día siguiente salí de Brest hacia Minsk. A lo largo de la autopista M1 vi campos cuidados y familiares. Probablemente, la cosecha no será mala.

En Minsk me encontré con un tiempo bueno y soleado. Avenida Dzerzhínskogo – nuevas viviendas. Lo que más me llamó la atención fue su cantidad. Junto a las viviendas hay escuelas, guarderías infantiles, instalaciones deportivas, etc. No se trata de propaganda por mi parte. Esto significa que el país vive e incluso prospera a pesar de las sanciones de todo tipo. ¡No voy a ocultar que me alegro por ello! ¡Respeto este país eslavo que me resulta cercano y simpático!
- Se le recuerda bien aquí no solo como diplomático, sino también como una persona que honra profundamente la memoria de la hazaña de los soldados del Ejército Rojo. Se sabe que asistió al desfile de la Victoria en Minsk el 9 de mayo de 2020, a pesar de las restricciones internas de entonces, que ahora se ven como imprevisoras. También sabemos que usted es hijo de un partisano eslovaco. Cuente, por favor, más detalles sobre usted en este contexto. ¿Qué significa para usted esa Victoria? 

- Es una pregunta muy importante y significativa de nuestra conversación. ¿Quiénes seríamos y dónde estaríamos si en 1945 no hubiéramos vencido al nazismo y al fascismo alemanes? ¿Existiríamos como pueblos y Estados eslavos civilizados o seguiríamos siendo esclavos? Las preguntas parecen sencillas, pero detrás de ellas se esconde nuestro destino y nuestra vida real.

La Segunda Guerra Mundial comenzó precisamente el 22 de junio de 1941, cuando los alemanes atacaron la Unión Soviética. Alemania, el nazismo y el fascismo fueron derrotados principalmente por la Unión Soviética y su Ejército Rojo. Esta es la única y verdadera historia de la Segunda Guerra Mundial. Por eso, todos los que lo entienden honran la memoria de los héroes del Ejército Rojo, visitan la Tumba del Soldado Desconocido en Moscú o, por ejemplo, la Fortaleza de Brest, donde comenzó esta locura e infierno en junio de 1941. Para mí, es una persona auténtica, con mayúsculas, y no un traidor de los intereses de la burocracia de Bruselas, una persona comprensiva con una profunda reflexión sobre el pasado, el presente y el futuro, una persona de paz, no de guerra. ¿Qué debía decidir y hacer en mayo de 2020? ¿Ir o no ir a la tribuna del desfile en honor al 75º aniversario de la Victoria en Minsk?

Entonces lo decidí con firmeza: iré, debo y quiero estar en ese desfile. Otro hecho histórico y personal: mi padre es un partisano eslovaco. Inmediatamente después de la proclamación y la movilización relacionadas con el Levantamiento Nacional Eslovaco del 29 de agosto de 1944, mi padre luchó a dos pasos del centro del Levantamiento Nacional Eslovaco – la ciudad de Banska Bystrica, en los pueblos de Spania Dolina y Kaliste.

Vuelvo a preguntar: ¿qué debía hacer? Si se repitiera esa situación y ese dilema, haría lo mismo: subiría a la tribuna de los vencedores del nazismo, el fascismo y el militarismo. Esa es mi posición de principio. No soy ese tipo de estadista y diplomático eslovaco que, con el cambio de la situación política, conserva el pelo y pierde la cabeza. 

- A diferencia del gabinete anterior, el actual Gobierno de Eslovaquia destaca sistemáticamente la hazaña del pueblo soviético y los soldados del Ejército Rojo, y celebra la lucha heroica y la contribución de los partisanos y antifascistas eslovacos a la Victoria común. Desde 2024, el país vuelve a celebrar ceremonias solemnes en lugares conmemorativos en honor a quienes salvaron a Eslovaquia y a Europa del fascismo. Nuestros países también están unidos por la figura de Jan Nalepka, que durante la guerra dirigió un destacamento guerrillero en la región de Polesie y murió heroicamente lejos de su casa. Cuente, por favor, más detalles sobre esta política de memoria.

- Sí, así es. En el último momento, nuestra sociedad, especialmente la gente común, y las regiones de Eslovaquia se dieron cuenta y comenzaron a celebrar con valentía la hazaña del pueblo soviético y los soldados del Ejército Rojo, la lucha heroica y la contribución de los partisanos y antifascistas eslovacos a la Victoria común. 
En 2024, participé en ceremonias centrales y regionales en lugares conmemorativos de nuestro país en honor a quienes salvaron a Eslovaquia y a Europa del nazismo y el fascismo. Eslovaquia y Belarús están estrechamente vinculadas por el Levantamiento Nacional Eslovaco de 1944. Fue uno de los mayores levantamientos antifascistas, antinazis y de liberación nacional de los eslovacos durante la Segunda Guerra Mundial. 

Al comienzo de la guerra y el ataque de la Alemania fascista a la Unión Soviética, Eslovaquia, como Estado clerical-fascista, colaboró con la Wehrmacht. Esa es la verdad histórica. Pero lo cierto es que la importancia excepcional y la característica esencial de la insurrección nacional eslovaca radican precisamente en que los eslovacos despertaron rápidamente y comprendieron que el régimen clerical-fascista encabezado por Jozef Tiso los había engañado cruelmente y había convertido a Eslovaquia en cómplice de la Alemania fascista. Llegaron los días de la verdad – una profunda autorreflexión, la movilización y el movimiento del pueblo eslovaco hacia la purificación de la contaminación del fascismo clerical y la complicidad con la Alemania fascista.

- ¿Cómo ocurría todo eso y qué tenía importancia?

En primer lugar, el hecho de que casi todos despertaran, levantaran la cabeza y ayudaran a la rebelión, especialmente nuestros ciudadanos en los pueblos y ciudades, montañas y valles, bosques y campos, en los centros y en las granjas. Ancianos, madres e incluso niños – todo el pueblo se rebeló. Esa es la esencia, lo más importante del movimiento de liberación nacional, personificado en el Levantamiento Nacional Eslovaco de 1944.

En segundo lugar, los soldados eslovacos que luchaban bajo el mando de la Wehrmacht contra la Unión Soviética, poco a poco, al principio de forma aislada y luego en masa, se pasaron al otro bando: a las filas del Ejército Rojo, a los destacamentos partisanos, sobre todo en Ucrania y Belarús. Entre ellos se encontraba el capitán eslovaco Jan Nalepka. Como jefe de Estado Mayor del regimiento eslovaco, que formaba parte de las tropas del ejército de Hitler, pasó prácticamente todo el regimiento al bando de los partisanos belarusos y encabezó un destacamento partisano en la región belarusa de Polesie. Jan Nalepka murió heroicamente en esos lugares y, a título póstumo, se le concedió el título de Héroe de la Unión Soviética. En la ciudad belarusa de Yelsk se erigió un monumento a nuestro héroe y se bautizó con su nombre una calle y una escuela de enseñanza general. Cada año, la Embajada de Eslovaquia, junto con las autoridades locales de Yelsk, organiza un torneo escolar de fútbol en honor al Héroe de la Unión Soviética, el capitán Jan Nalepka.

En tercer lugar, el Levantamiento Nacional Eslovaco es un acontecimiento internacional y un hecho histórico indiscutible. En aquellos días difíciles, quienes más nos ayudaron fueron los rusos, los belarusos, los ucranianos y otros pueblos de la Unión Soviética. Sin su ayuda y sin el derramamiento de sangre, se podría decir que el Levantamiento Nacional Eslovaco no habría tenido lugar.

- La Unión Europea aplica a Belarús una amplia gama de medidas restrictivas que obstaculizan el comercio y los contactos normales. Minsk considera, con razón, que estas medidas son ilegales, y muchos en Europa comparten este punto de vista. Sin embargo, los esfuerzos de algunos políticos y países no son suficientes para cambiar la situación, ya que la inercia mental es demasiado fuerte y los grupos de influencia agresivos en Bruselas y algunas otras capitales son demasiado poderosos. No queremos ponerle en una situación incómoda, ya que oficialmente usted representa a un país miembro de la UE. Pero, en su opinión, ¿cómo se puede desarrollar la cooperación entre Belarús y Eslovaquia incluso en unas condiciones en las que, aparentemente, todos los caminos están cerrados?

- En 2020, las relaciones bilaterales entre Eslovaquia y Belarús comenzaron a deteriorarse, especialmente debido al empeoramiento de las relaciones en el triángulo Rusia-Ucrania-Belarús. Los problemas y conflictos entre estos tres países surgieron y se intensificaron a partir de 2014 y durante todo el período de las negociaciones de Minsk relacionadas con Ucrania. Las negociaciones de Minsk, que debían resolver la situación en Ucrania, llegaron a un punto muerto y, hasta la fecha, no han encontrado el camino para volver a la situación anterior en el triángulo Rusia-Ucrania-Belarús. Durante ese período, la Unión Europea se retiró de la lucha por el desarrollo independiente y democrático de Ucrania como Estado soberano de Europa del Este. Todo ello condujo a un conflicto militar entre Rusia y Ucrania, vecina de Belarús. A continuación, se produjeron diversos tipos de difamación contra Belarús y se le aplicaron toda una serie de medidas restrictivas y sanciones en el marco de un paquete más amplio de sanciones contra Rusia.
Estas prácticas modernas anormales, malsanas, ilegales e injustas con sanciones siguen existiendo hasta ahora, e incluso se están intensificando en algunas áreas de las relaciones interestatales e interpersonales. Esto no tiene nada que ver con el desarrollo civilizado a finales del primer cuarto del siglo XXI. Es hora de poner fin a esto. ¡Y cuanto antes, mejor! Será mejor para todos.

Sí, las sanciones en la etapa actual son un factor muy limitante en las relaciones entre Eslovaquia y Belarús, no solo en las comerciales y económicas, sino también en las interpersonales, turísticas y cognitivas, es decir, en áreas clave. Nuestra intención es desarrollar intensamente la cooperación y las relaciones de amistad entre Eslovaquia y Belarús. Se trata del reinicio de nuestras relaciones tras cinco años de estancamiento, que comenzó en 2020.

- Recientemente, el Presidente de Belarús, Aleksandr Lukashenko, y el primer ministro Robert Fico mantuvieron breves conversaciones en el marco de eventos internacionales y desfiles en Moscú y Pekín. Tanto entonces como en declaraciones anteriores del propio Fico se mencionó la posibilidad de su visita a Belarús. ¿Cuándo cree que podríamos esperar la visita del premier eslovaco?

- En primer lugar, hay que partir de la base de que entre nuestros países se mantienen y se fomentan los contactos. Esto es muy importante en la situación actual. Nuestras relaciones han caído a un nivel demasiado bajo en cuatro años – de 2020 a 2025. Es cierto lo que se dice: crear es difícil, es un trabajo arduo, destruir es fácil, es chapuza política y diplomática y un fracaso.

¿Y qué planes hay en esta situación? Hay que reiniciar y ampliar cuanto antes las relaciones entre Eslovaquia y Belarús. No será fácil, ¡pero lo conseguiremos!

Sí, Robert Fico visitó Belarús varias veces entre 2016 y 2020 en visitas de trabajo. Estas visitas aceleraron y mejoraron considerablemente las relaciones entre Eslovaquia y Belarús. Creo que la visita de nuestro primer ministro a Belarús puede acelerar y profundizar el reinicio de nuestras relaciones en la época actual. Ambas partes, la eslovaca y la belarusa, están muy interesadas en ello. En este momento es necesario concentrarse en preparar bien esta visita. Nuestra embajada ya está trabajando en ello. La fecha de la visita aún no se ha determinado.

- Eslovaquia se encuentra en una situación complicada: el país limita directamente con Ucrania y por su territorio pasan importantes rutas de suministro desde Europa y Estados Unidos, incluidas las militares. Por un lado, Eslovaquia está obligada a cumplir sus compromisos en el marco de la OTAN, pero, por otro, para muchos es evidente que los envíos masivos de material militar solo prolongan el conflicto y el sufrimiento de los ciudadanos ucranianos de a pie, muchos de los cuales se han convertido en rehenes de los aventureros políticos europeos, incluidos los de Kiev. Una prueba adicional para su país es la seguridad energética: primero, el cese del tránsito de gas natural por Ucrania y, luego, los ataques de las Fuerzas Armadas de Ucrania contra la infraestructura del oleoducto Druzhba, por el que llega el petróleo a Eslovaquia. ¿Cómo ve Eslovaquia el fin del conflicto militar? ¿Cómo afecta a la economía y a la sociedad? ¿Qué cree que hay que hacer para poner fin al enfrentamiento armado?

- Suministramos a Ucrania una cantidad considerable de energía eléctrica, que necesita urgentemente. Antes se suministraba gas a través de nuestro sistema de inversión de flujo, pero ellos han volado el gasoducto Druzhba, que es clave para nosotros. Esto no puede seguir así. Hay que ponerle fin.
Y el camino hacia la resolución de este conflicto militar no solo está dentro de la propia Ucrania, sino también alrededor de este país tan sufrido. Creo (y así lo pensaba ya en marzo de 2022) que quienes pueden y deben hacerlo son, ante todo, Vladímir Putin y Volodímir Zelenski.

- El primer ministro Robert Fico, a pesar del grave atentado que sufrió el año pasado, se ha recuperado con bastante rapidez y ha vuelto a trabajar activamente, entre otras cosas, en el ámbito de la política exterior y, en particular, en el de la política económica exterior. ¿Qué intereses y prioridades económicas exteriores persigue Eslovaquia fuera de Europa? ¿Con qué regiones y países trabaja más activamente su gobierno? ¿Qué similitudes y diferencias encuentra al comparar la política económica exterior de Eslovaquia y Belarús?

- ¿Qué añadir a su pregunta? Los liberales del Occidente moderno están limitando la democracia. Cuanto más lejos, más se recurre a la fuerza bruta, la violencia y los asesinatos. El primer ministro Robert Fico sobrevivió. Otros no lo hicieron. ¿Cómo terminará todo esto? Hay ejemplos en la historia.

Sí, Fico se sometió al tratamiento y rehabilitación tras el atentado contra su vida en mayo de 2024, pero se recuperó rápidamente y trabaja activamente en el ámbito de la política interior y exterior, y especialmente en el ámbito de la política exterior. Ha viajado a Estados Unidos, varias veces a China, Vietnam, la República de Corea, la Federación de Rusia, Ucrania, los países de los Balcanes Occidentales, etc. ¿Por qué? Los países clave y nuestros socios de la Unión Europea atraviesan una profunda crisis económica. Es necesario buscar nuevos socios estables para las importaciones y, sobre todo, para las exportaciones. Robert Fico lo hace de forma consecuente y la vida demuestra que encuentra soluciones. ¿Es fácil? No, no lo es. Pero nuestro primer ministro no escatima esfuerzos ni energía para encontrar una salida a esta difícil situación económica.

En este sentido, Belarús también nos interesa. Cuanto antes encontremos una salida a la situación de estancamiento, a un período en el que nos llamábamos países hostiles, mejor. La mayoría de los ciudadanos de Eslovaquia y Belarús opinan que quieren vivir en armonía. En primer lugar, hay que partir de este hecho, o más bien de este valor, para seguir construyendo y desarrollando las relaciones entre Eslovaquia y Belarús. Ni los dirigentes eslovacos ni los belarusos deben desestimar esta posición de la población de Eslovaquia y Belarús. A esto añadiría algo muy importante: los pueblos eslovaco y belaruso están unidos por numerosos lazos y valores históricos y contemporáneos.

En cuanto a la cooperación económica entre Eslovaquia y Belarús, en mi opinión, hay que centrarse ante todo en proyectos estratégicos. Por ejemplo, en el desarrollo conjunto de tecnologías de la información. El Parque de Alta Tecnología desarrolla en sus instalaciones el sector de las tecnologías de la información en Belarús, que representa el 5 % del PIB, con un potencial de crecimiento y comercialización en los mercados extranjeros.

En el marco del sector de las tecnologías de la información, la cooperación con Belarús es posible en ámbitos como la sanidad, la economía digital y las innovaciones industriales y energéticas. En este sentido, tanto para Eslovaquia como para Belarús puede ser interesante la ciberseguridad de las centrales nucleares, ya que ambos Estados cuentan con la misma tecnología de reactores nucleares VVER.

Estoy convencido de que la cooperación entre Eslovaquia y Belarús debe orientarse hacia la transferencia de conocimientos científicos y especialistas, así como hacia otros sectores de la cooperación científica y económica, por ejemplo, la agricultura y la alimentación. El objetivo principal de esta cooperación debe centrarse en la creación de grupos de trabajo altamente especializados para resolver, por ejemplo, los problemas agrícolas relacionados con el calentamiento global y para garantizar la seguridad alimentaria de los eslovacos y belarusos.
En este sentido, un proyecto clave en el ámbito de la salud podría ser la lucha contra el cáncer en Eslovaquia. La Comisión Europea ha aprobado un plan europeo para combatir el cáncer. Se han destinado 4 mil millones de euros a la lucha contra el cáncer. En Eslovaquia se han implantado tres programas de cribado desde 2019, pero no es suficiente.

Es importante aprovechar la experiencia extranjera. Y Belarús la tiene. La catástrofe de Chernóbil ha desempeñado un papel importante en este sentido. Creo que sería posible crear una empresa científico-médica eslovaco-belarusa para el tratamiento de enfermedades oncológicas.

- Para muchos belarusos, Eslovaquia sigue siendo un país en gran parte desconocido, aunque sabemos que allí viven muchos de nuestros compatriotas. En su opinión, ¿qué puede interesar a los belarusos de Eslovaquia? ¿Qué datos sobre su país, su cultura y sus tradiciones conviene conocer en primer lugar? Por ejemplo, es curioso que Eslovaquia sea líder mundial en la producción de automóviles por habitante. Y al revés, ¿qué es lo que más le gusta de Belarús: su naturaleza, su patrimonio cultural, su hospitalidad? ¿Qué ciudades y lugares recomendaría a los eslovacos y a los europeos para visitar? 

- Hace poco leí que el presidente de la Cámara de Representantes, Ígor Sergueyenko, dijo unas palabras muy acertadas e inteligentes sobre las relaciones entre Eslovaquia y Belarús: “Nuestros pueblos están unidos por fuertes lazos históricos y espirituales, por lo que la situación que se ha creado en nuestras relaciones actuales requiere una curación y una recuperación sustanciales en aras de garantizar un futuro mejor para ambos países. Queremos vivir en armonía, ser amigos, con un interés común y sustancial, para que nuestros pueblos estén unidos hoy y mañana, y se ayuden mutuamente”.
Estoy totalmente de acuerdo con estas palabras, pero para ello es necesario hacer mucho por ambas partes, la eslovaca y la belarusa. En primer lugar, organizar excursiones y viajes turísticos de diferentes tipos en verano e invierno, para conocernos mejor, para que nuestro entendimiento mutuo sea sólido, para que, si soplan vientos falsos, como ha ocurrido en los últimos 4-5 años, no nos convirtamos en enemigos. Ni nuestros compatriotas ni los vuestros quieren eso.

Estoy absolutamente convencido de que los ciudadanos de Eslovaquia y Belarús quieren vivir en paz y con calidad, es decir, quieren un bienestar humano normal. Por supuesto, no es mucho, pero tampoco es poco.

Trabajemos juntos para que este sueño de nuestros ciudadanos se haga realidad. Los belarusos y los eslovacos se lo merecen, por su pasado, su presente y, sobre todo, su futuro.

Alina Grishkévich,
BelTA.-0-
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