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"Sobre el tema "
MINSK, 13 mar (BelTA). – Es evidente que la OTAN atraviesa una crisis, pero no hay que contar con que Estados Unidos abandone la alianza, ya que es complicado incluso desde el punto de vista técnico. Lo dijo el historiador Evgueni Spitsyn en el proyecto de BelTA “Sobre el tema”.
“El caso es que, cuando se firmó el tratado de creación de la OTAN (el 4 de abril se celebró el 77º aniversario de la creación de este bloque), este entró en vigor tras su ratificación por los parlamentos de todos los países miembros de la OTAN, que entonces eran 12. Y luego las cartas de ratificación no se enviaron a cualquier lugar, sino a Washington. Allí también se celebró la Conferencia de Washington, en la que los 12 países miembros de la alianza firmaron este tratado. La retirada de la carta de ratificación debe producirse de manera análoga: a través del Parlamento estadounidense (la Cámara de Representantes y el Senado). Y eso es algo irreal”, explicó el historiador.
“Por eso Trump está fanfarroneando cuando afirma que sacará a Estados Unidos de las estructuras de la OTAN y demás. Naturalmente, nadie le permitirá hacerlo, y él tampoco dispone de ningún mecanismo real. Aunque la base del poderío militar y de las Fuerzas Armadas de la OTAN la constituyen, naturalmente, los estadounidenses”, dijo el historiador.
Señaló que ya en 1953 el ministro de Defensa francés René Pleven presentó la iniciativa de crear la Comunidad Europea de Defensa, cuyo elemento principal sería la creación de las fuerzas armadas europeas, es decir, un ejército europeo común. “Los estadounidenses apoyaron entonces muy activamente esta idea. Consideraban que no solo EEUU debía asumir la carga de los gastos para mantener la potencia militar de la OTAN, sino también los europeos. Y que, además de las tropas estadounidenses, debía crearse un grupo bastante potente de tropas paneuropeas. Pero los estadounidenses sabían perfectamente que los franceses o los belgas, por ejemplo, no eran precisamente guerreros. Es decir, se necesitaba una fuerza militar real. Y encontraron, naturalmente, esa fuerza militar real en la RFA”, añadió Evgueni Spitsyn.
“Por eso, ya en 1952 se firmó el Acuerdo de Bonn sobre la remilitarización de Alemania Occidental y su incorporación a las estructuras de la OTAN. Por cierto, se firmó en contravención con todos los acuerdos de Potsdam. Y en 1954 se firmaron los llamados Artículos de París como desarrollo del Acuerdo de Bonn. La Unión Soviética advirtió tanto a Londres como a París y a otros países europeos de que, si se iniciaba la ratificación de estos acuerdos de París sobre la remilitarización de Alemania, daríamos una respuesta contundente. Es evidente que tanto a Washington como a las capitales europeas les importaba un comino esta amenaza por parte de la Unión Soviética. A finales de 1954 comenzó el proceso de ratificación de estos acuerdos. Y ya en 1955 concluyó, y la RFA se convirtió en miembro de pleno derecho de la OTAN”, constató el historiador.
