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22 Febrero 2026, 18:00

Polesie, una joya turística 

Polesie es una región especial. Durante siglos, la naturaleza ha dictado sus propias reglas a los seres humanos, moldeando su estilo de vida y su cultura. Estas podían variar no solo de una zona a otra, sino incluso entre pueblos vecinos. Escuchen: Polesie llama a admirar paisajes naturales y lugares de interés únicos, invita a conocer más a fondo las tradiciones y las raíces. Los corresponsales de BelTA han realizado este viaje y están dispuestos a compartir sus impresiones. En la región de Droguichin, los turistas pueden ver la grandeza restaurada de la Capilla de los Ozheshko y descubrir los tesoros que guardaban los baúles de los campesinos locales. Y las jóvenes no pueden dejar de probarse el tocado nupcial “pava” para casarse con éxito.

A principios de 2026 apareció un nuevo punto en la ruta por Polesie. Los turistas ya visitaban antes la agrociudad de Zakózel y observaban la restauración de la Capilla-Sepulcro de los Ozheshko. Ahora se puede apreciar plenamente el esplendor recreado. El monumento combina rasgos del clasicismo tardío y el neogótico. La capilla está situada en un antiguo parque de finca y fue construida a mediados del siglo XIX. Estuvo a punto de correr la suerte de los valores históricos y arquitectónicos perdidos. Los talentosos maestros se pusieron manos a la obra y realizaron un trabajo increíblemente minucioso. En pocos años restauraron el tejado, los elementos de hierro fundido y las vidrieras. Se ha devuelto el aspecto histórico a la fachada del edificio y a los caminos empedrados que lo rodean. El interior de la capilla es una obra de joyería. Las molduras son una auténtica obra de arte. Es imposible apartar la mirada de la bóveda de dibujos. 
“La capilla tenía una doble función. Servía de panteón para los miembros de las familias Ozheshko y Jrzhanovski. En su interior hay una cripta (sótano). En la planta baja se celebraban misas católicas”, explicaron en el Museo Histórico Militar D.K. Udovikov. La capilla en Zakózel es un monumento único de estilo neogótico no solo en la región de Polesie, sino en toda Belarús. Por cierto, su autor es el arquitecto Franciszek Jaszczold. Su estilo se puede reconocer en otro lugar de interés popular de la provincia de Brest. El maestro participó en el proyecto de construcción del Palacio de Kóssovo. 
Ha pasado un mes desde la inauguración de la capilla restaurada. Para admirarla acuden grupos organizados de turistas, visitantes individuales y familias con niños. Las agencias de viajes reservan las fechas con antelación. Ya hay solicitudes incluso para septiembre. 
La capilla se utiliza como sala de exposiciones multifuncional para realizar excursiones y exposiciones. En su interior hay una exposición permanente. En varias vitrinas se exhiben objetos que fueron encontrados durante las excavaciones arqueológicas. Se pueden ver objetos funerarios de la primera mitad del siglo XIX, la máscara póstuma de una representante de la familia Jrzhanovski y elementos decorativos. Durante las excavaciones, los arqueólogos encontraron un fragmento de un cinturón de Slutsk. Esta reliquia única se exhibe en ocasiones especiales.
Después de Zakózel, se recomienda a los turistas dar un paseo por Droguichin y luego ir al pueblo de Perkóvichi para ver la antigua finca de los Vislouj. Para el postre, vale la pena dejar lo más delicioso – el Museo de Arte Popular “Delantal de Bézdezh” en la agrociudad de Bézdezh. Sin exagerar, es la perla de Polesie. Allí se ha reunido una colección de más de 400 delantales tejidos a mano, ninguno de los cuales se repite. En la exposición se pueden ver objetos de la vida cotidiana de los campesinos, el proceso de elaboración del lino, el interior de una casa campesina, paños tejidos a mano, arabescos de la ropa popular, bordados y tejidos modernos.
Las jóvenes solteras deberían fijarse en una corona única llamada “pava”. Es un antiguo tocado nupcial de Bézdezh. Las artesanas modernas han recuperado la técnica perdida para tejerlo. Recomiendan a las visitantes que se prueben la “pava” para encontrar la felicidad familiar. 

Próximamente se inaugurará una exposición renovada para los turistas. En el edificio principal del museo se está terminando una reforma integral. Mientras tanto, los tesoros de Bézdezh se pueden ver en el edificio del almacén, donde la exposición temporal no ha perdido en absoluto su calidad. “Cuando se acercan a las cascadas de delantales, los turistas se emocionan mucho. No todo el mundo cree que sean originales. A veces incluso discutimos y lo demostramos. En la actualidad es difícil recrear esta belleza, pero lo intentamos. Una de nuestras máquinas de tejer está equipada para fabricar delantales. Hemos estudiado la tecnología con la que se fabricaban, cortaban y cosían. Sin embargo, todavía no podemos recrear el material que se utilizaba para fabricar la tela. Se necesitaba un lino específico, un tejido específico de hilo de lino hilado. Utilizamos hilos industriales, con un estampado rojo y negro. En el futuro, tenemos previsto incluir la tecnología de fabricación de los delantales de Bézdezh en el patrimonio cultural inmaterial de Belarús”, explicaron en el museo. 
En la exposición renovada, se dedicará una sala separada a los delantales. Por ahora, se prevé que se exhiban alrededor de 150 piezas, lo que supone casi una de cada tres de la colección. Es increíble, pero cierto: la colección sigue creciendo.

“Todavía encontramos delantales en las casas de los autóctonos. Las artesanas que los crearon y los usaron se los pasaron a sus hijos y nietos. Claro, no todo el mundo quiere desprenderse de una reliquia familiar. Hablamos con la gente, les explicamos que guardamos todos los datos sobre cada pieza y que cada delantal se digitaliza. Se conservará en el museo para siempre, y los descendientes podrán ver el producto creado por las manos de sus antepasados”, afirman en el museo. Algunos delantales fueron llevados lejos de sus lugares de origen, a muchos kilómetros de distancia. Es una gran suerte poder devolverlos a Bézdezh. Y hay casos así. Los especialistas señalaron que, hasta ahora, en los pueblos se conservan auténticos tesoros en los cofres: rushniks, sobrecamas y manteles. Ahora, estas reliquias deberían guardarse en el museo. 
Cada delantal de Bézdezh es una obra de arte. Sus adornos cambiaban con cada período histórico. Los más antiguos ni siquiera tienen encajes. Con el tiempo se volvían decorativos, bordados y coloridos. En los años 1920-1930, los adornos eran tejidos, en rojo y negro. En los años 1950-1960, las artesanas empezaron a usar moliné de diferentes colores: los delantales se decoraron con motivos vegetales. 

Las mujeres de Bézdezh y los pueblos vecinos llevaron esta prenda hasta la década de 1990. En el cofre de cada mujer había 15 o más delantales para diferentes ocasiones. Podrían haber desaparecido con la llegada de una nueva época histórica. El vestuario femenino cambió y los delantales se reutilizaron para decorar fundas de almohadas y cortinas. Los especialistas no permitieron que se perdiera la esencia de la artesanía popular y crearon un museo. 
“La popularidad de la artesanía popular y los oficios locales está creciendo. Hay mucha gente interesada, tanto adultos como jóvenes. Si asistimos a las clases magistrales, todos los visitantes quedan encantados. Se puede ver tanto los productos como el proceso de su creación. En el taller hay cuatro telares, en cada uno de ellos está colocada la base de un producto determinado. También hay un telar para niños”, comentaron en el museo. Para los turistas se imparten clases magistrales sobre cómo hilar hilo de lino en un huso y tejer en un telar. 

La exposición renovada de “Delantal de Bézdezh” será más completa. Se complementará con equipos multimedia para que los visitantes puedan profundizar en las tradiciones y rituales locales. En una de las salas se exhibirá la ropa típica de la zona con dioramas que representan las estaciones del año correspondientes.

Una vez saciados espiritualmente, los turistas pueden, si lo desean, dar un festín a su estómago. En el recinto del museo hay una granja. “El flujo de turistas ha aumentado, les interesan las degustaciones y las fiestas. Nos dedicamos a hornear pan casero, preparamos diferentes tipos de patatas, drániki, crepes, tocino, salchichas, col fermentada y estofada, pepinos de barril”, contaron en el museo. Las artesanas cultivan los productos y los utilizan para preparar los manjares.
Polesie sabe sorprender. Esta región se revela ante los viajeros de muchas maneras: hermosa, acogedora, deliciosa. 

Alevtina Chernovólova,
fotos de Violetta Yuzhakova,
BelTA.-0-
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