Órganos estatales
Flag Miércoles, 29 Abril 2026
Todas las noticias
Todas las noticias
Sociedad
13 Abril 2026, 17:52

Orban perdió, pero Bruselas tampoco ganó. ¿Qué mostraron las elecciones en Hungría?

Foto de Pixabay
Foto de Pixabay
MINSK, 13 abr (BelTA). – El misterio se ha resuelto. En las elecciones parlamentarias de Hungría, celebradas el 12 de abril, el partido opositor "Tisza" de Peter Magyar ganó con una ventaja considerable. El partido conservador de derecha "Fidesz - Unión Cívica Húngara" del primer ministro Viktor Orban pasa a la oposición. Junto con "Tisza", también celebra la victoria todo el bloque liberal de la UE, deshaciéndose de Orban y tomando una especie de revancha contra Estados Unidos tras las elecciones del año pasado en Polonia. Pero, ¿es todo tan inequívoco?

El partido de Orban estuvo en el poder durante 16 años, y fue una época extremadamente difícil. Durante el mandato de Fidesz se produjeron la gran crisis migratoria de 2015-2016, luego la pandemia de coronavirus, el conflicto ucraniano con la consiguiente oleada de refugiados y disputas sobre gas y petróleo con la UE, y ahora también la guerra en Oriente Medio, que amenaza a Europa con un nuevo shock económico.

Orban es un pragmático convencido que buscaba beneficios para su país por todos los medios. A veces negociaba abiertamente esos beneficios, entablando duras disputas con Bruselas y vetando decisiones de la Comisión Europea. Por ello, Budapest cayó en desgracia ante los círculos liberales de la UE, fue criticada y sometida a presión política y económica.

¿Por qué perdió Orban? En los círculos de expertos hay diferentes opiniones al respecto. Unos señalan las dificultades económicas del país. Otros, el cansancio de los húngaros ante el interminable enfrentamiento con Bruselas. Un tercer grupo relaciona la caída de popularidad de Fidesz con el aumento del sentimiento negativo hacia Estados Unidos, que apoyó abiertamente a Orban antes de las elecciones parlamentarias. Quizás, en un contexto de incertidumbre política y económica mundial, los húngaros decidieron que era más seguro permanecer en un mismo barco con la UE que en un bote separado a la deriva hacia EEUU. Cualesquiera que sean las razones, esta es una decisión del pueblo húngaro y un asunto interno de ese país. Sin embargo, las elecciones en Hungría tienen otra dimensión: la de política exterior. Y en esto me gustaría detenerme más detalladamente.
Foto de AP

Como se señaló, para Bruselas el resultado de las elecciones en Hungría es una gran victoria. Primero, el líder de "Tisza" mantiene un rumbo claramente orientado hacia la UE y la OTAN y evidentemente será mucho más leal que su predecesor. Segundo, la victoria de "Tisza" se percibe en los círculos liberales como una victoria sobre las fuerzas de derecha, que en los últimos años han consolidado seriamente sus posiciones en el panorama político de la UE. Cabe señalar que Orban es hoy uno de los representantes más destacados de las fuerzas de derecha en Europa. Tercero, la derrota de Fidesz es, en cierto modo, una derrota de Washington, que apoyaba a Orban. Para Bruselas, es una oportunidad de demostrar su importancia a los estadounidenses y, de paso, tomar revancha por las elecciones presidenciales en Polonia, donde el año pasado las fuerzas proamericanas se impusieron a las probruselenses.

Pero por cada "a favor" hay un "en contra".

Primero, Orban no se va a ninguna parte. Su partido se convierte en la principal fuerza de oposición del país y, sin duda, seguirá influyendo en el estado de ánimo de la sociedad y en la configuración política interna. Al mismo tiempo, esos estados de ánimo influirán en la orientación política del nuevo primer ministro, que tendrá que navegar entre las expectativas del electorado y las exigencias de Bruselas. Si Magyar cederá a las autoridades europeas es una gran pregunta.
Peter Magyar. Foto de TASS

Ya escribe sobre ello la publicación Politico, que cree que las esperanzas de Bruselas de un brusco cambio de rumbo de Budapest pueden ser exageradas. Por ejemplo, la cuestión de la ayuda financiera y militar a Kiev. Es poco probable que Magyar, teniendo en cuenta el creciente sentimiento antiucraniano en la sociedad húngara, renuncie a sus promesas de no enviar armas a Kiev y someter a referéndum la cuestión del ingreso de Ucrania en la UE.

Por cierto, Magyar ya se ha pronunciado también sobre el diálogo con Rusia. Declaró que Budapest tendrá que mantener negociaciones con Moscú, ya que la ubicación geográfica de los países no cambiará y Hungría seguirá dependiendo de los recursos energéticos rusos.

Segundo, sería erróneo interpretar la derrota de Orban como un debilitamiento de las posiciones de las fuerzas de derecha. Y aquí volvemos a recordar las elecciones en Polonia, donde en 2023 el partido gobernante de derecha perdió en las parlamentarias y pasó a la oposición, mientras que la coalición probruselense obtuvo la victoria. Las expectativas pronto se vieron frustradas y, ya en las elecciones presidenciales de 2025, los votantes volvieron a optar por un candidato de las fuerzas de derecha.

En términos generales, al votante le da igual: derecha, izquierda, centristas... La gente solo necesita cambios positivos. El problema es que lograr esos cambios en el marco de la Unión Europea es cada vez más difícil. Las élites liberales ya han desatado toda clase de crisis sobre sus países y siguen llevando a la comunidad europea por un camino sin salida. El campo de la derecha defiende el derecho a actuar en el marco de los intereses nacionales, pero se enfrenta a una feroz oposición por parte del establishment liberal. Todo esto parece un gran barco que se hunde, donde una tripulación multinacional celebra elecciones de capitanes, cambia banderas y recita bellos lemas, pero no se pone a tapar los agujeros por los que el barco, con toda la tripulación, se va a pique.

Tercero, la llamada derrota de Estados Unidos en las elecciones húngaras palidece ante el completo fracaso de Bruselas en el eje americano-europeo. Y los acontecimientos actuales en Oriente Medio lo demuestran perfectamente. Ayer Bruselas exigía a Orban que desbloqueara el crédito europeo a Kiev de 90 mil millones de euros. Y mañana, la Comisión Europea, en condiciones de bloqueo del estrecho de Ormuz y quizás también del de Bab el-Mandeb, tendrá que buscar créditos para los países de la UE para pagar la energía.
Viktor Orban. Foto de TASS

El principal problema de la UE no es Orban, ni el "tsunami de derecha", ni siquiera la caótica política de Estados Unidos. El principal problema es la falta de un soporte económico que permita a la comunidad europea soportar la turbulencia política y económica mundial. En su momento, ese soporte para la UE fueron los recursos energéticos rusos, que alimentaban las economías de los países europeos, sin distinguir entre derecha e izquierda. Todo lo que queda ahora es caro GNL estadounidense y victorias puntuales en batallas políticas internas, mientras la guerra por la soberanía energética, económica y política está casi perdida.

Vita Janatáyeva,
BelTA.-0-

Síguenos en
X
Últimas Noticias de Belarús