Ottawa, 6 oct (BelTA - Prensa Latina). - Una parte del misterio de por qué nuestras manos tienen cinco dedos acaba de ser resuelto en un estudio que divulga hoy la Universidad de Montreal, en Canadá.
De acuerdo con científicos de ese centro de altos estudios y el Instituto de Investigaciones Clínicas de Montreal, la evolución se produjo por cambios en la actividad de los genes.
Se conoce desde hace varios años que las extremidades de los vertebrados, incluyendo los brazos y las piernas, se derivan de las aletas de peces.
La evolución que condujo a la aparición de las extremidades, y, en particular, la aparición de los dedos en los vertebrados, refleja un cambio en el plan del cuerpo asociado con modificaciones del hábitat: la transición de un entorno acuático a un medio ambiente terrestre.
En agosto pasado, el doctor Neil Shubin y su equipo, investigadores estadounidenses, demostraron que los genes hoxa13 y hoxd13 son responsables de la formación de los radios de las aletas y los dedos.
Sin embargo, la transición de la aleta a la extremidad no se produjo en una noche; el registro fósil indica que nuestros antepasados eran polidactilios, es decir, que tenían más de cinco dedos, lo que plantea la interrogante de a través de qué mecanismo se produjo la evolución a la pentadactilia (cinco dedos) entre las especies actuales.
Llamó la atención de los científicos que durante el desarrollo en los ratones y los seres humanos, los genes hoxa11 y hoxa13 se activan en campos separados del desarrollo del miembro, mientras que en los peces, sucedía en dominios superpuestos del desarrollo de la aleta, según Marie Kmita, directora del Instituto de Investigaciones Clínicas de la Unidad Genética y de Investigación de Desarrollo de Montreal.
La también profesora explicó que al tratar de comprender la importancia de esta diferencia se demostró que mediante la reproducción de la regulación igual a la del pez del gen hoxa11, los ratones desarrollaron hasta siete dígitos por pata, es decir, una vuelta al estado ancestral.
El equipo de Kmita también descubrió la secuencia de ADN responsable de la transición entre la regulación como en los peces a la del ratón del gen hoxa11, lo cual sugiere que un importante cambio morfológico no se produjo a través de la adquisición de nuevos genes, sino simplemente modificando las actividades de éstos.
Desde un punto de vista clínico, ese descubrimiento refuerza la noción de que las malformaciones durante el desarrollo fetal no sólo se deben a mutaciones en los genes y puede proceder de mutaciones en secuencias de ADN conocidas como secuencias reguladoras.
