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05 Abril 2024, 16:18

El Ministerio de Defensa sobre la suspensión del Tratado FACE 

MINSK, 5 abr (BelTA). – El jefe del Departamento de Cooperación Militar Internacional – asistente del ministro de Defensa para la Cooperación Militar Internacional, Valeri Revenko, explicó detalladamente a los periodistas a qué se debe el deseo de Belarús de suspender el Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE) y cuáles podrían ser las posibles consecuencias de esta decisión, informa BelTA.

El proyecto de ley “Sobre la suspensión del Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa” será presentado próximamente a la Cámara de Representantes de la Asamblea Nacional. El Presidente de Belarús, Aleksandr Lukashenko, dio su consentimiento al mismo.

Valeri Revenko considera que la cuestión de la suspensión del Tratado FACE por parte de Belarús es actual y se estaba incubando hace tiempo. Explicó que el Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa establece determinadas cuotas de personal, armamento y equipo militar para cada Estado y medidas para controlar su cumplimiento, entre ellas la notificación anual a los Estados miembros del Tratado FACE, inspecciones mutuas de bases, arsenales, almacenes y unidades militares.

Para Belarús, el Tratado FACE preveía las siguientes cuotas: el número de efectivos no más de 100 mil personas, no más de 1,8 mil tanques, no más de 2,6 mil vehículos blindados de combate, no más de 1615 piezas de artillería, no más de 294 aviones de combate y 80 helicópteros de combate.

Según el viceministro de Defensa, la suspensión del Tratado FACE para Belarús significará la posibilidad de no adherirse a estas cuotas y abandonar las medidas de control tanto contra países extranjeros como contra la propia Belarús por parte de otros países.

Sin embargo, la suspensión de facto del Tratado FACE (si el Parlamento aprueba el correspondiente proyecto de ley) no tendrá prácticamente ningún efecto sobre la situación real. Por ejemplo, en cuanto a las cuotas y los límites. Al fin y al cabo, desde hace mucho tiempo el número de efectivos de las Fuerzas Armadas de Belarús es de 65 mil personas, cifra muy inferior a la cuota de 100 mil prevista en el Tratado FACE. “En cuanto a las armas y el equipo militar, no se esperan múltiples aumentos ni cambios en un futuro próximo”, afirmó Valeri Revenko.

“En cuanto a las actividades de inspección. Por desgracia, los países occidentales desestiman las cuestiones de la aplicación del Tratado FACE, es decir, se niegan a inspeccionar nuestro Estado. A su vez, nosotros tampoco podemos inspeccionar a los Estados extranjeros porque no aceptan nuestras inspecciones”, añadió.

En 1990, cuando se firmó el Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa, era pertinente introducir límites, restricciones, ya que existían bloques de países como la OTAN y la Organización del Tratado de Varsovia (OTV). En 1992 entró en vigor el Tratado FACE. Pero para entonces la situación cambió significativamente debido al colapso de la Unión Soviética, la disolución de la OTV, la división de Checoslovaquia y la unificación de Alemania. Por ello, ese mismo año, 1992, se firmó en Taskent un acuerdo según el cual la cuota de la URSS se dividía entre los nuevos estados independientes. “Es decir, cada estado recibió su propio límite determinado, un límite en la disponibilidad de fuerzas armadas, personal, armas y equipo militar”, contó Valeri Revenko.

Sin embargo, a finales de la década de 1990, cuando algunos antiguos miembros de la OTV se incorporaron a la OTAN, los límites existentes para el equipamiento militar de los bloques perdieron su sentido. Fue necesario pasar de los límites por bloques a los nacionales y territoriales.

“El equilibrio se quebró. Para restablecerlo, era necesario adaptar el tratado a las realidades existentes. Ya en 1999, 30 países firmaron este acuerdo. Pero, por desgracia, lo ratificaron sólo cuatro países: Belarús, Rusia, Kazajistán y Ucrania”, dijo el asistente del ministro.

“La no firma del Tratado FACE adaptado se convirtió en el punto de partida, significó la proximidad del colapso de este tratado. No había control de equipos y personal, desgraciadamente, se formaron “zonas grises” -son los estados que no estaban incluidos en el Tratado FACE (Estonia, Letonia, Lituania), y podían aumentar tanto el número de armas como el de personal, incluidos los países extranjeros, a su discreción, que es lo que vemos hoy: los grupos tácticos de batallones se están convirtiendo en grupos de brigadas, no sólo algunos grupos de la OTAN, sino también los Estados Unidos se unen a las tropas. Es decir, se quiebra el equilibrio”, enfatizó Valeri Revenko.

Así, según él, se crea una amenaza para la seguridad nacional de Belarús, se desestabiliza la situación en la región de Europa del Este y se rompe la arquitectura de la seguridad europea. “Desgraciadamente, esto está ocurriendo hoy en día. El año 1999 sirvió de punto de partida para el colapso de este tratado. Y en el futuro, los Estados empezaron a interpretar sus disposiciones de forma arbitraria, algunos Estados dejaron de aplicarlo”.

Por ejemplo, en 2020, durante la pandemia de coronavirus, los países occidentales dejaron de cumplir sus compromisos en virtud del Tratado FACE y siguieron haciéndolo incluso dos años después de la pandemia. “Esto fue un pretexto muy bueno para garantizar la acumulación de fuerzas y medios, el número de personal, incluso de los países extranjeros”, dijo.

Prácticamente todos los países del bloque de la OTAN menospreciaban desde entonces la aplicación del Tratado FACE, incluso en la parte relativa al suministro de información sobre el número de armas. Las inspecciones, previstas por el tratado, no se llevaron a cabo en el territorio de Belarús. Los especialistas de nuestro país tampoco participaron en inspecciones en el territorio de otros estados. “Es decir, se crearon unas condiciones que permitieron, desgraciadamente, no controlar la acumulación de armamento y equipo militar”, resaltó Valeri Revenko.

En noviembre de 2023, el Consejo del Atlántico Norte de la OTAN hizo una declaración sobre la intención de los Estados miembros de la alianza, que participan en el tratado, de suspenderlo. La Federación de Rusia también se retiró del Tratado FACE.

"¿Cómo debe actuar Belarús en estas condiciones? Tenemos que reaccionar. ¿Tiene algún sentido proporcionar a los países occidentales información en caso de que no la proporcionen a Belarús? Por supuesto, ya no tiene sentido. Tenemos que hacer algo”, explicó.

Subrayó que Belarús sólo suspende su participación en el Tratado FACE, pero no se retira del mismo: “Siempre es posible retirarse, pero crear de nuevo el tratado es muy, muy difícil, especialmente en las condiciones actuales”.-0-

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