MINSK, 12 abr (BelTA). – La lámpara con el Fuego Sagrado procedente del Santo Sepulcro llegó a la Catedral del Espíritu Santo de Minsk, informa BelTA.
El Fuego Sagrado descendió en el Templo del Santo Sepulcro de Jerusalén el 11 de abril como símbolo de la Resurrección de Cristo y testimonio vivo de la continuidad de la fe cristiana, conservada a lo largo de los siglos. La ceremonia reunió a fieles cristianos de diferentes países.
La chispa del Fuego Sagrado de Pascua fue trasladada desde Jerusalén a Moscú en avión por una delegación de la Fundación San Andrés, donde fue recibida por los representantes del departamento sinodal para el desarrollo de las peregrinaciones y la entrega de reliquias del Exarcado Belarus. Los representantes de las eparquías de la Iglesia Ortodoxa Belarusa encenderán sus lámparas y entregarán la chispa a los feligreses.
“Nosotros, los seres humanos, necesitamos que nuestra fe se vea reforzada por algún tipo de señal o fenómeno especial. Para nosotros es muy importante no solo rezar, sino también recibir respuesta a nuestras oraciones a través de la resolución de los problemas de la vida, la curación de los enfermos y la protección frente a las adversidades y los peligros”, comentó anteriormente a los periodistas el Metropolitano de Minsk y Zaslavl, Exarca Patriarcal de toda Belarús, Veniamín.
El metropolitano señaló que hay muchos casos en los que las personas ni siquiera piden, pero el Señor, por su amor y su previsión, revela lo que inspira. Uno de esos acontecimientos tan emocionantes y conmovedores para todo el mundo ortodoxo es el descenso del Fuego Sagrado el Sábado Santo, en vísperas de la fiesta de Pascua.
En este día, los fieles se reúnen en la Basílica del Santo Sepulcro para rezar. Y el Fuego Sagrado desciende para iluminar a todos, tanto a los presentes en el templo como a aquellos a quienes luego se les llevará.
“Este contacto con lo sagrado, con el Santo Sepulcro, de donde emana el Fuego Sagrado, santifica al mundo entero, a los países y a los pueblos, inspira a las personas y fortalece su fe. Es una señal del amor especial y protector de Dios hacia las personas, para que nuestra fe sea firme, llena de alegría, amor y agradecimiento a Dios”, dijo el Metropolitano
Veniamín.-0-
Fotos de Vitali Pivovárchik
