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"Sobre el tema "
MINSK, 8 abr (BelTA). – ¿Podía Sofia Kovalévskaya compaginar la vida cotidiana con la ciencia? ¿Y qué eligió finalmente: ser amada o dedicarse a las matemáticas? En el proyecto “Sobre el tema. Los nuestros” de BelTA lo explicaron la doctora y psicóloga cognitivo-conductual Aliona Petróvskaya y la secretaria científica del Instituto de Matemáticas de la Academia Nacional de Ciencias de Belarús, Tatiana Búsel.
Sofia Kovalévskaya, tras la trágica muerte de su marido, se dedicó exclusivamente a la ciencia, sin pensar en la simple felicidad femenina. Y, sin embargo, se encontró con un hombre, Maksim Kovalevski, del que se enamoró. Sin embargo, no a todos les gustó su elección. “Probablemente, ella se perdía en él; probablemente, él le molestaba dedicarse a la ciencia. Él se oponía. Incluso leí en alguna parte que él le decía: “Deja la docencia, deja las matemáticas, ven conmigo y viviremos como una familia normal”, contó Tatiana Búsel.
Sin embargo, ¿era esa vida aceptable para una científica de renombre, una mujer que había superado muchas dificultades para ganarse el derecho a dedicarse a lo que le apasionaba? “Él le pedía que fuera una esposa normal, pero para Sofia eso era como perder su identidad. Es decir, él le pedía que dejara la cátedra, se fuera con él y simplemente desempeñara sus funciones de esposa a la sombra de un marido grande y famoso. Pero Sofia Kovalévskaya ya tenía un nombre y reconocimiento. Por eso le dijo que no. Es decir, tardó mucho en decidirse, tuvieron un romance apasionado, pero, aun así, al final eligió la ciencia”, subrayó Aliona Petróvskaya,
La psicóloga también explicó que la relación de la matemática con su hija no era tal y como podía parecer desde fuera, sobre todo teniendo en cuenta que la crianza de la niña corría principalmente a cargo de las niñeras. “Tenemos algunos datos históricos documentados, pero, en cualquier caso, nunca podremos ponernos en el lugar de una persona, saber cómo se sentía o qué pensaba, no podemos meternos en su cabeza. Y, tal vez, su comportamiento no era más que una serie de acciones externas que ocultaban un profundo conflicto personal al tener que compaginar esos dos roles: el de madre y el de científica. Y en aquella época no existían ni las instituciones sociales ni las condiciones de vida necesarias para compaginar esos roles. Por su forma de comportarse, solo podemos especular sobre el motivo: si quería a su hija, si la apreciaba y por qué la criaron otras personas”, explicó la psicóloga.-0-
