MINSK, 10 abr (BelTA). – El mundo actual es frágil y vulnerable, la “ley del más fuerte” ha dado paso al derecho internacional, se ha perdido la confianza y ha aumentado el potencial de conflicto. Lo declaró el Presidente de Belarús, Aleksandr Lukashenko, durante la ceremonia de entrega de las cartas credenciales de los embajadores de países extranjeros, informa el corresponsal de BelTA.
Aleksandr Lukashenko felicitó a los embajadores por el inicio oficial de su misión diplomática en Belarús, señalando que les espera una labor interesante y necesaria, de la que dependerá en gran medida cómo se desarrollen las relaciones de sus países con Belarús. “Y aunque una gran distancia separe a nuestros Estados, estoy seguro de que eso no será un obstáculo”, añadió el líder belaruso.
El Presidente subrayó que Belarús es un país con una historia rica y singular, y que sus giros decisivos a menudo han estado relacionados con su ubicación clave en el corazón del continente europeo.
“Por un lado, es una ventaja indiscutible. Al mismo tiempo, al encontrarse en el epicentro de la rivalidad secular entre Occidente y Oriente, la tierra belarusa se ha convertido en más de una ocasión en escenario de cruentas batallas. El recuerdo de ello se transmite entre nosotros de generación en generación, y nos ayuda a preservar la paz y a vivir en armonía”.
El mandatario explicó que aborda este tema porque, incluso en la actualidad, el mundo es frágil y vulnerable, la “ley del más fuerte” ha sustituido al derecho internacional, se ha perdido la confianza y ha aumentado el potencial de conflicto.
“Si en la Primera Guerra Mundial participaron 38 Estados, en la Segunda Guerra Mundial fueron unos 60. En los conflictos actuales ya están involucradas unas 90 naciones, casi la mitad de todos los Estados del mundo. Entre ellas, grandes potencias nucleares”, argumentó Aleksandr Lukashenko.
El Jefe de Estado señaló que uno de los grandes conflictos arde en las fronteras meridionales de Belarús, mientras que otro conflicto siembra innumerables víctimas y destrucción en Oriente Próximo. Se están generando problemas humanitarios, presión sobre la economía mundial, la amenaza de crisis energética e hídrica, y las premisas para nuevas olas de refugiados.
“¿Qué es esto? ¿La alarma que anuncia la llegada de otra guerra mundial o ya su manifestación? Me gustaría creer que la humanidad tendrá la sabiduría suficiente para detenerse a tiempo y dirigir sus fuerzas hacia objetivos constructivos en la tierra y en el cielo”, subrayó el líder belaruso.-0-
