MINSK, 24 dic (BelTA). – El Palacio de la Independencia, en vísperas de 2026, abrió nuevamente sus puertas a los participantes del ya tradicional baile de Año Nuevo para jóvenes. La celebración comenzó con la parte clásica, a la cual llegó el Presidente de Belarús, Aleksandr Lukashenko, informa el corresponsal de BelTA.
"En cuanto al momento de hoy, es tiempo de asuntos concretos. Han hecho una gran labor. Estudian excelentemente. Son personas exitosas. Esa es su base para el futuro. Pero tienen muchos asuntos concretos por delante. Y, repito, esos asuntos háganlos siempre a tiempo. Sin sermones. Simplemente un consejo mío", declaró el Jefe de Estado. "Porque vendrán nuevas preocupaciones, nuevos asuntos, y ustedes no habrán resuelto los anteriores. Todo eso los arrasará y quedará como un pesado bagaje y herencia para todos ustedes. Por eso hagan todo a tiempo".
Aleksandr Lukashenko señaló que los años de estudiante son para muchos tiempos difíciles y duros, pues precisamente en esos años se sienta la base para toda la vida. "Por eso, creen con acciones concretas", instó el líder belaruso.
Deseó que para los participantes del baile este evento no solo fuera un acontecimiento brillante, sino también un lugar donde encuentren nuevos amigos o sus medias naranjas para la vida venidera: "Deseo mucho que ustedes, talentosos, inteligentes, encuentren aquí amigos igual de talentosos e inteligentes. Si resulta, para toda la vida. Solo me alegraré. Les deseo hoy buen ánimo, éxitos esta noche. ¡Bailen, amen, sonrían!".
Las trompetas festivas interpretadas por la Orquesta Presidencial Nacional del país anunciaron a los presentes el inicio de la celebración: el baile de Año Nuevo para jóvenes.

Sus participantes este año fueron 335 representantes de la juventud talentosa y dotada, incluyendo estudiantes, cadetes, alumnos que han sido premiados por fondos especiales del Presidente, beneficiarios de becas presidenciales, participantes de concursos republicanos de trabajos científicos, ganadores y laureados de concursos creativos internacionales y republicanos, proyectos juveniles, diplomados de conferencias internacionales, representantes del movimiento voluntario y del sector deportivo.
Se prevé la presencia en el baile como invitados de honor del Presidente de Belarús, así como de líderes de órganos republicanos y locales de poder, ministerios.






La parte clásica del baile fue inaugurada por la polonesa interpretada por los debutantes. Este baile se distingue por una solemnidad especial y se considera parte integral de todos los famosos bailes. Para los jóvenes que se prepararon largos días para este magnífico evento, es el momento más emocionante: toda la atención está centrada en ellos, ellos comienzan el baile, llenando el resplandeciente espacio del Palacio de la Independencia con belleza y movimientos de danza suaves al son de la famosa Polonesa de P.I. Chaikovski de la ópera "Eugenio Oneguin".









Siguiendo las estrictas reglas del baile, las chicas visten vestidos blancos como la nieve largos hasta el suelo, apenas dejando ver los pies. Un accesorio obligatorio para las debutantes es una diadema y un pequeño ramo de flores. La apariencia de los jóvenes en este día es la encarnación de la severidad, masculinidad y elegancia. Están ataviados con fracs y uniformes militares, y además siempre con guantes blanquísimos.
Con las primeras notas de la música y el baile, la emoción se va gradualmente, reemplazada por confianza, entusiasmo y admiración: hacia sí mismos y hacia lo que ocurre. Se puede afirmar con seguridad: llegar al baile pudo solo los mejores de los mejores, se han ganado ese derecho con su estudio, su actividad social, científica, deportiva, y otros logros. Y ahora valsean en parejas en el lugar más emblemático del país, en el Palacio de la Independencia, junto a personas importantes y conocidas, e incluso con el propio Jefe de Estado. Porque, siguiendo las palabras del maestro de baile "¡Todos valsean!", tanto los debutantes como los invitados de honor se levantaron de sus asientos y llenaron el enorme espacio. Tradicionalmente, en el baile valseó también el Jefe de Estado, Aleksandr Lukashenko.



"Participar en el baile de Año Nuevo es, ante todo, un honor. Es una señal de que tu trabajo ha sido valorado, es un premio por largos esfuerzos, por lo que has hecho en beneficio de la ciudad, el país, tu universidad. ¡Las emociones son fantásticas!", compartió sus emociones con los periodistas la estudiante de la Universidad Técnica Nacional de Belarús, Daria Velichko.
Iliá Vasiléts, confesó en conversación con periodistas que desde hace mucho deseaba asistir al baile de Año Nuevo. Y, como un verdadero hombre, avanzó con confianza hacia su objetivo. "Deseaba llegar a este baile desde el tercer año de la universidad. Comencé a participar activamente en la vida de la universidad, me convertí en presidente del consejo estudiantil de mi facultad. Cuando este año me propusieron ser participante del baile, acepté de inmediato, a pesar de la carga de trabajo. Sabía que valía la pena. El sueño se hizo realidad", dijo el joven. "Estoy sinceramente feliz de haber llegado aquí. Estar entre los mejores, entre los que vinieron aquí, es una señal: lo que hacemos, los esfuerzos, todo no es en vano, tiene respuesta y es importante para nuestro país".



Al hablar sobre qué expectativas tenía antes del inicio de la celebración, declaró: "No importa lo que esperaba, de todos modos será mejor que todas las expectativas".
Parecería, ¿para qué necesita el baile con sus danzas clásicas, vestidos y fracs a la juventud moderna, acostumbrada a la moda "oversize", jeans y sudaderas? Iván Sheikó de la provincia de Moguiliov tiene una respuesta bastante clara y lógica a esta pregunta. "Después de todo, el hombre debe ser integralmente desarrollado, así era antes, y sigue siendo relevante ahora. Hace varios siglos, todos los militares sabían bailar, participar en bailes siempre fue un honor. Si un hombre sabía bailar danzas clásicas, eso resaltaba su alto estatus".
Sobre lo difícil que realmente fue dominar la cuadrilla o el minué para los jóvenes y chicas modernos, contó Ruslana Dubróvskaya: "Es, por supuesto, un trabajo inmenso. Ensayamos más de un mes. Muy agradecidos a los maestros que pusieron una parte de sí mismos en nuestra enseñanza. Antes veía por televisión cómo se realizaba el baile, pero nunca pensé que algún día llegaría aquí. ¡Pero ha sucedido! ¡Y estoy increíblemente feliz! ¡Me siento como una princesa! La verdad, estoy muy nerviosa y ansiosa".





A pesar de los nervios, todo salió excelente, al más alto nivel. Los debutantes, invitados de honor y todos los participantes del baile ejecutaron perfectamente las danzas del programa.
Tras el programa clásico comenzó la parte libre del baile, con motivos y composiciones más familiares y modernos. La atmósfera en la sala cambió de estricta y solemne a más libre, surgió la posibilidad de improvisaciones. Y los representantes de la joven generación captaron de inmediato el momento para, entre los danzantes, acercarse al Jefe de Estado, pedir una foto conjunta o simplemente estrechar su mano. El Presidente conversó cálidamente con los jóvenes antes de abandonar la sala.



Se puede decir que a partir de este momento el Palacio de la Independencia (o al menos su sala más grande, ni más ni menos la principal plataforma ceremonial del país) quedó durante un tiempo a disposición de los jóvenes y chicas. Hubo muchas actuaciones musicales brillantes, números escénicos espectaculares, bailes y diversión. Al finalizar el baile, todos los participantes recibieron obsequios de Año Nuevo del Jefe de Estado.-0-
