Discurso de Año Nuevo del Presidente de la República de Belarús, A.G. Lukashenko, al pueblo belaruso
¡Queridos compatriotas, estimados invitados de Belarús!
Y así, el año 2025 se convierte en historia. Las agujas del reloj se mueven inexorablemente hacia las doce. Junto con ellas, avanzamos hacia el futuro. Y sabemos exactamente cómo queremos que sea.
En primer lugar, pacífico. Pacífico y seguro, y no solo para Belarús. Para todos los países y pueblos. Todos queremos vivir y criar a nuestros hijos bajo un cielo despejado, dejarlos ir a una vida adulta independiente con el corazón ligero.
Estoy absolutamente seguro de que millones de personas en diferentes rincones de la Tierra pedirán ese deseo a medianoche. ¡Que se haga realidad!
Al despedir el año que termina, intentamos dejar atrás todo lo malo y entrar en el nuevo con pensamientos puros y buenos. Asociamos muchas esperanzas con el año que viene. Muy diversas.
Esta es una tradición, al igual que el hecho de que la Nochevieja hace que esta fiesta sea especial.
Sé que se dirán muchas cosas buenas el uno al otro después de las doce.
Para mí, ahora es muy importante decir lo principal a todos ustedes, a la gran familia belarusa. A todos los que celebran el Año Nuevo en casa, de visita, en el trabajo, en el puesto de servicio o de viaje.
Estas son palabras de gratitud.
Las digo sinceramente a nuestros trabajadores, que han dado al país una cosecha récord, a la gente de uniforme, sobre cuyos hombros se mantiene nuestra paz.
Gracias a todos los que transforman nuestra vida: construyen ciudades y fábricas, desarrollan la ciencia y las altas tecnologías, hacen de Belarús un lugar limpio y verde, crean belleza con su talento y creatividad, nos deleitan con sus victorias deportivas.
Un agradecimiento especial a quienes trabajan con nuestros hijos, abriéndoles las puertas a la vida adulta; a quienes, vistiendo una bata blanca, cuidan la salud de cada uno de sus pacientes; a quienes, profesionalmente o por vocación, ayudan desinteresadamente a las personas en situaciones difíciles de la vida.
Y la juventud debe aprender: Belarús no son solo páginas de libros de texto y fotos antiguas. Belarús son ustedes, su mente y sus sueños. Propongan nuevas ideas, sigan su propio camino. El Estado les ayudará en esto.
Gracias a los esfuerzos de los belarusos, el año 2025 fue bueno para nosotros, aunque no fácil.
Intentaron obligarnos a vivir según leyes ajenas, a dividirnos en "correctos" e "incorrectos", a ponernos a prueba con tormentas económicas y presiones políticas, sin entender que Belarús tiene algo que no se le puede quitar. Es nuestra costumbre de mantenernos unidos, nuestra "talaká" belarusa.
Los oponentes no entienden que estamos acostumbrados a crear, no a destruir. A unir, no a incitar. A hablar, no a gritar. Y esto no es debilidad, es nuestra fuerza, de ahí, de nuestros antepasados.
Simplemente hacemos nuestro trabajo con confianza. Nunca buscamos peleas ni conflictos, pero podemos defendernos con certeza.
Así hemos vivido y así viviremos.
Y el ritmo de los próximos años está marcado: ¡tiempo de acciones concretas! Cada uno en su lugar.
Cuando las campanadas comiencen a sonar, antes de levantar las copas, les pido, dondequiera que estén, ya sea en Bráslav o Lóyev, en Jótimsk o Malorita, piensen: "¿Qué haré en el nuevo año por mi Belarús?" Hagan una sola promesa y, créanme, el país cambiará. La calidad de nuestra vida mejorará.
¡Queridos belarusos!
¡Estimadas personas de buena voluntad!
¡Amigos!
Llega el momento mágico de los pensamientos más íntimos y los deseos personales.
Que los ojitos de sus pequeños brillen de alegría y que los niños no les entristezcan.
Que nuestra mujer trabajadora reciba con una sonrisa a su hombre, que le sirve de apoyo y protección.
¡Que tengan un amor fuerte, cautivador y que absorbe todo, que les ayude a hacer milagros y cosas increíbles!
¡Sin amor por una mujer, una chica, no puede haber amor verdadero!
Honramos a nuestras madres, esposas e hijas un día al año. Ha llegado el momento de reconocer su papel especial en nuestras vidas y declarar 2026 el Año de la Mujer Belarusa.
¡La naturaleza no ha creado nada más perfecto que ella!
Cuidemos a nuestra mujer y nuestra tierra, protejamos nuestro futuro: la familia, los parientes, los seres queridos y los amigos de las penas y las adversidades.
Que en cada uno de nuestros pueblos, en cada pequeña aldea, haya un rincón donde se pueda, simplemente en silencio, sentir: "Estoy en casa. Estoy en mi tierra. Y no estoy aquí por casualidad".
¡Feliz Año Nuevo, queridos belarusos!
