Serguéi Panasiuk. Foto del Ministerio de Asuntos Exteriores
MINSK, 6 abr (BelTA). – Bruselas ya no se avergüenza de declarar abiertamente su objetivo de separar a Belarús del Estado de la Unión y atraerla hacia la órbita de la Unión Europea, en lugar de las anteriores disquisiciones sobre "democracia". Lo declaró el Encargado de Negocios de Belarús en Bélgica, Serguéi Panasiuk, en una entrevista a TASS, informa el corresponsal de BelTA.
"Efectivamente, se observa este cambio en la retórica de Bruselas", dijo Serguéi Panasiuk.
"Si antes las intenciones de la Unión Europea de reformatear Belarús según los estándares europeos se disimulaban cuidadosamente con lemas sobre soberanía, independencia y democracia, hoy Bruselas ya no se avergüenza de declarar abiertamente su objetivo de anexar Minsk a una "Europa próspera", señaló el diplomático belaruso, comentando las cada vez más frecuentes reuniones en las instituciones europeas con representantes de la oposición radical belarusa.
Serguéi Panasiuk subrayó: "Belarús es también Europa, y avanza tranquila y consecuentemente por su propio camino europeo, que construye en su propio interés junto con sus aliados y socios".
El diplomático belaruso señaló asimismo una serie de detalles importantes que son silenciados deliberadamente por los "arquitectos" de este nuevo "futuro europeo", y subrayó que todos los lemas sobre un nuevo "camino europeo" son lanzados por Bruselas "en relación con la seguridad de Europa", así como con un efímero "mejor futuro democrático para los belarusos".
"Sin embargo, ningún apologeta de esta idea en Europa ha señalado nunca en qué consistiría concretamente, desde el punto de vista económico y de las garantías sociales para la población de Belarús, este "nuevo futuro europeo". ¿Quizás la razón de este tímido silencio radica en la total ausencia de tales ventajas?", ironizó el Encargado de Negocios de Belarús en Bélgica.
Continuó: "Es evidente que los intereses de los belarusos comunes preocupan a los occidentalistas en último término. Es dudoso que los políticos occidentales siquiera se imaginen la magnitud de los procesos destructivos que hipotéticamente acarrearía una reestructuración tan profunda del sistema económico nacional belaruso, tan estrechamente integrado en el formato de la UEE, la CEI y el Estado de la Unión. Lo catastróficos que podrían ser para la población y la economía de Belarús tales experimentos, que sumirían al país, sin exageración, en décadas de desindustrialización, desempleo, hiperinflación y un fuerte descenso del nivel de vida de la población".
Según el diplomático, la pérdida de las formas y métodos habituales de hacer negocios conduciría a un aumento sustancial del costo de producción de la refinación de petróleo y la petroquímica belarusas, a la quiebra de un número significativo de empresas industriales que trabajan en estrecha cooperación con los socios orientales. La ruptura del espacio económico único en el formato de la UEE supondría un desafío para el sector logístico de Belarús.
"Incluso este análisis somero de las consecuencias es suficiente para plantearse una simple pregunta: ¿para qué necesitan todo esto los belarusos? ¿Para que Europa pueda no temer a Rusia? Es evidente que una crisis de tal magnitud en Belarús, que se prolongaría durante décadas, ciertamente no merece tales experimentos. ¿Y quizás simplemente reanudar el diálogo constructivo tanto con Minsk como con Moscú?", dijo Serguéi Panasiuk.
Como considera el diplomático, con respecto a Belarús, la UE debería estar interesada en discutir cuestiones de seguridad indivisible común, protección conjunta de fronteras, lucha contra el contrabando y la delincuencia organizada, regulación de la migración, garantía de la logística y la libertad de circulación, suministro de productos demandados de la industria maderera, alimentos, ingeniería mecánica, cooperación humanitaria. Y ahora, según parece, también la experiencia de trabajo de la Central Nuclear de Belarús podría ser demandada.
"Sería muy interesante escuchar los debates en el Parlamento Europeo sobre qué es mejor para los belarusos, oír las reflexiones sobre la cooperación mutuamente beneficiosa, la provisión de empleo a los belarusos, alimentos, atención médica accesible, precios normales de la energía. Pero resulta que todo es más bien sobre libertades efímeras, valores hipotéticos y reglas europeas. Algo no cuadra del todo, si se mira desde el punto de vista de los intereses del pueblo belaruso y de los propios europeos", subrayó el jefe de la misión diplomática belarusa.-0-
