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26 Septriembre 2022, 10:58

Makéi desde la tribuna de la ONU propuso responder a dos preguntas sobre el conflicto en Ucrania

Foto de la Cancillería belarusa
Foto de la Cancillería belarusa

MINSK, 26 sep (BelTA). – El ministro de Asuntos Exteriores de Belarús, Vladímir Makéi, intervino en la 77ª sesión de la Asamblea General de la ONU, anuncia BelTA.

El titular de la Cancillería belarusa afirmó que la comunidad mundial lleva más de seis meses viviendo a la sombra del conflicto en Ucrania. Afectó a muchas personas en el planeta. El conflicto, igual que la pandemia de COVID-19, volvió a exponer el lado negativo de la interdependencia mundial.

“Esta sesión brinda una oportunidad única para evaluar este factor. Respondamos de manera imparcial y honesta a dos preguntas. Estas respuestas, así como las acciones necesarias resultantes, las esperan de nosotros – los estados miembros de la ONU – todas las personas del planeta. Primera – ¿cuáles son las causas profundas del conflicto en Ucrania? Segunda – ¿qué se debe hacer para detenerlo y evitar que algo así vuelva a suceder en el futuro?”

Sobre las causas profundas del conflicto

Vladímir Makéi expresó la convicción de que el conflicto en Ucrania se deriva de un caos geopolítico más general, cuyas causas hay que buscarlas en los acontecimientos de hace 30 años. “La historia enseña que las guerras históricas que terminan en una paz injusta y humillante albergan las semillas de un conflicto futuro. Veamos qué tipo de paz se estableció después del final de la última confrontación histórica – la Guerra Fría”, preguntó.

El ministro señaló que los llamados vencedores, en estado de la euforia, no consideraron necesario apoyarse en los ejemplos del pasado. Según Vladímir Makéi, podrían, por ejemplo, seguir el camino de Alejandro I, Metternich y Castlereagh – los grandes pacificadores de principios del siglo XIX, que integraron efectivamente a su adversario en el nuevo sistema de seguridad y establecieron así una paz duradera en Europa.

Los llamados ganadores de la Guerra Fría también podrían inspirarse en la cooperación de los “tres grandes” de la Segunda Guerra Mundial – Stalin, Roosevelt y Churchill, quienes crearon los mecanismos que redujeron en gran medida la capacidad de las grandes potencias de librar guerras internas. “Sin embargo, los políticos occidentales a principios de los años 90, lamentablemente, eligieron la opción más ignominiosa y poco prometedora – es decir, el camino de los diplomáticos de Versalles del modelo de 1919, que decidieron “pisotear” a su oponente clave”, constató el jefe del Ministerio de Asuntos Exteriores de Belarús.

Señaló que la Guerra Fría terminó ni siquiera con un tratado oficial, sino con una especie de “acuerdos de caballeros” y declaraciones. Como demostraron los hechos posteriores, estos acuerdos no fueron respetados por la parte ganadora y, de hecho, no eran más que Versalles 2.0.

“El Occidente ofreció egoístamente a los estados del espacio postsoviético un solo camino – el camino de sus satélites. Para consolidar este estado fundó esperanzas en la expansión de una de las instituciones clave de la Guerra Fría – el bloque militar de la OTAN. La expansión de la OTAN hacia el Este se hizo en contra de los acuerdos alcanzados con el Occidente, incluso con los líderes soviéticos. También se menospreciaron los intereses legítimos de seguridad tanto de Rusia como de Belarús”, dijo Vladímir Makéi.

En este sentido, recordó al brillante diplomático estadounidense George Kennan, cuyas profecías de política exterior son tan admiradas por los políticos occidentales: “¿Por qué no hicieron caso de la famosa advertencia de Kennan, cuando en 1996 censuró la expansión de la OTAN como un “error estratégico a escala potencialmente épica”?”

“A través de la expansión de la OTAN, el Occidente violó el principio más importante de la indivisibilidad de la seguridad, que establece que la seguridad de una parte no puede garantizarse a expensas de la seguridad de la otra parte. Esta lógica fue bien entendida por los negociadores en 1815 y 1945, pero los líderes mundiales no quisieron aceptarla en 1919 y 1991”, subrayó.

Afirmó que la participación de la OTAN en las guerras ilegítimas contra Yugoslavia, Irak, Libia y Siria, así como los intentos de la alianza de entrar en las históricas tierras eslavas orientales y adyacentes predeterminaron para Versalles 2.0. el destino del primer Versalles.

“Por lo tanto, el Occidente colectivo debe asumir toda la responsabilidad por el derramamiento de sangre en Ucrania. Fue el Occidente el que hizo que este conflicto fuera inevitable, no solo por su decisión de expandir la OTAN, sino también por su negativa a considerar las propuestas de sus oponentes”.

Qué hacer en esta situación y qué tres verdades debe comprender el Occidente

El canciller belaruso recordó una serie de casos en los que al Occidente se le ofreció la cooperación y el diálogo igualitario, pero tales propuestas fueron menospreciadas.

Así, en 2009 Rusia propuso a los interesados firmar un nuevo tratado de seguridad europeo que, de hecho, de jure pondría fin a la Guerra Fría. El Occidente rechazó aquella iniciativa.

En 2017 el Presidente de Belarús, Aleksandr Lukashenko, expresó la iniciativa de celebrar un diálogo mundial sobre la seguridad y propuso a Minsk como plataforma de negociaciones. Los opositores también menospreciaron esta iniciativa.

El pasado mes de diciembre la Federación de Rusia hizo otro intento de llegar a un acuerdo con el Occidente en el tema de la seguridad europea, pero esta vez también se mantuvo sordo a las nuevas propuestas rusas.

“¿Qué explica una política y una posición tan “rechazantes” del Occidente? El problema clave es que, a nivel global, hay un choque de dos visiones incompatibles del orden mundial: concéntrica y policéntrica. El Occidente quiere crear un mundo concéntrico o unipolar, controlado desde un centro y subordinado a los intereses de la fuerza predominante occidental. La mayoría de los demás países quieren crear un mundo policéntrico o multipolar, en el que no haya un centro de control único y nadie imponga sus visiones, intereses y valores a nadie”.

Vladímir Makéi acentuó que el Occidente dominaba el mundo durante los últimos cinco siglos y cree que puede continuar esta historia indefinidamente. “Estamos profundamente convencidos de que el mundo ha cambiado y que el neocolonialismo en cualquier forma ya es inaceptable e imposible. Hace cinco siglos, cuando el Occidente apenas comenzaba su “remontada” global, tuvo lugar la Revolución de Copérnico. Esta revolución tuvo lugar principalmente en la mente de la gente de aquella época, que no podía aceptar el postulado de que no la Tierra, sino el Sol es el centro del sistema solar. Un “cambio radical” copernicano similar debe ocurrir hoy. Y como hace 500 años, éste debe ocurrir en las mentes. Esta vez en las cabezas de la corriente política occidental”, resaltó.

Según él, el Occidente finalmente debe darse cuenta de una serie de verdades. En primer lugar, las relaciones internacionales no giran en torno a un solo centro de poder – es decir, el occidental. Segundo, la historia mundial no tiene fin, ya que no es un movimiento inexorable de todos los países hacia la llamada democracia liberal. Tercero, el mundo es demasiado complejo para reducir todos sus problemas, como a veces tratan de presentar, incluso desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU, a un enfrentamiento entre las llamadas democracias y las autocracias.

“Hasta ahora, no hay tal conciencia. Pero hay una destrucción llevada a cabo obstinadamente por el Occidente, incluida la autodestrucción”, notó el ministro.

Vladímir Makéi también habló sobre la presión de las sanciones del Occidente, enfatizando el fracaso de este enfoque.

“Hoy, las sanciones económicas son casi la única herramienta de la política exterior occidental. Parece que para Europa y Estados Unidos, el hecho mismo de su imposición es un indicador de la efectividad de las sanciones. Y en ese sentido se están reemplazando los conceptos. El objetivo principal no se logra, y las sanciones siguen viviendo su propia vida”.

Asimismo, ya se proclama abiertamente y sin vacilación alguna el objetivo de lograr un cambio de poder en tal o cual país a través de los disturbios de hambre, que, como se espera, surjan en respuesta a las sanciones. “El cálculo en su conjunto resultó ser un fracaso. La mayoría de los países del mundo no se sumaron a las sanciones. Muchos países sancionados, por ejemplo, Belarús y Rusia, son en gran medida autosuficientes. Es importante que las sanciones nos hayan dado un poderoso impulso para desarrollar reservas internas ocultas y una integración regional aún mayor. ¡Por lo tanto, no cabe duda de que resistiremos! ¡Como ha resistido la Cuba libre, que está bajo sanciones ilegales durante más de seis décadas!”, señaló Vladímir Makéi.

Por otro lado, las sanciones llevaron a dos consecuencias negativas, que resultaron inesperadas para sus autores. Primero, redujeron el suministro de fertilizantes y alimentos de los estados sancionados. Como resultado, están sufriendo las personas más pobres de los países en desarrollo. “Basta decir que los precios en estos estados subieron el 300 % en los últimos seis meses. Y la escasez de fertilizantes en África es de más de 2 millones de toneladas”, mencionó el canciller belaruso.

Segundo, lo que es verdaderamente anecdótico, las sanciones golpearon al propio Occidente a través del efecto bumerán: “Y no importa cuánto se envalentone alguien hoy, la gente común en Europa, lamentablemente, tendrá que congelarse en el próximo invierno”.

“¡Es hora de que los países occidentales presten atención al sentido común y vuelvan a dialogar y cooperar! Incluso en la situación actual, Belarús está lista para un diálogo e interacción igualitarios, pero sin condiciones previas ni presión”.

Sobre la no alternativa de las negociaciones y las iniciativas de paz

“Belarús habla mucho y en todas partes, igual que otros países, sobre el conflicto en Ucrania. No podemos comportarnos de otra manera. El conflicto está sucediendo a nuestro lado. Y nos da mucha lástima ver que el pueblo hermano de Ucrania se ha convertido en víctima de los juegos geopolíticos del Occidente colectivo. Estamos convencidos de que los orígenes de los problemas específicos de Ucrania hay que buscarlos en 2004, cuando el Occidente logró llevar a cabo la primera revolución de color en este país. La segunda revolución, una década después, aseguró firmemente el estatus antirruso de Ucrania”.

Instigada por EEUU y sus aliados, Ucrania ha estado masacrando a la gente de Donbás durante ocho años por la única razón de que la gente local quiere hablar su lengua materna, el ruso.

“Pero el Occidente no necesita a Ucrania, ni como miembro de la OTAN ni como miembro de la Unión Europea. Los nuevos patrocinadores simplemente la usaron en su propio “gran juego” contra Rusia. Hoy Ucrania está pagando el precio con sangre porque sus politicones creyeron en este engaño y se olvidaron de la hermandad histórica de los tres pueblos eslavos orientales: belarusos, rusos y ucranianos. Pero nunca es demasiado tarde para admitir y corregir sus errores”, subrayó Vladímir Makéi.

Marcó que para Belarús, que experimentó el genocidio del pueblo belaruso durante la Segunda Guerra Mundial, cuando fue matado cada tercer habitante del país, es insoportablemente doloroso ver el caos en el país vecino y el sufrimiento de los ucranianos comunes.

El ministro recordó los esfuerzos de mantenimiento de la paz de Belarús. Desde 2014 el país se esforzaba y continúa esforzándose por establecer la paz en Ucrania. Belarús empezó a asociarse con la paz en Donbás cuando se adoptaron los Acuerdos de Minsk en 2014-2015. Inmediatamente después del estallido de las hostilidades en Ucrania en febrero de este año, fue el Presidente de Belarús quien logró organizar en la tierra belarusa las negociaciones de las partes del conflicto. Tres rondas exitosas de negociaciones entre Ucrania y Rusia tuvieron lugar en Belarús, lo que abrió perspectivas reales para resolver el conflicto. “Desafortunadamente, más tarde este proceso se estancó”, afirmó Vladímir Makéi.

“Seguimos profundamente convencidos de que las cuestiones de un alto el fuego y un acuerdo de paz estratégico integral en torno a Ucrania en el contexto amplio de la seguridad regional y mundial se puede lograrlas solo en la mesa de negociaciones. ¡No hay alternativa a las negociaciones! De lo contrario, obtendremos el tercer Versalles”.

También declaró que Belarús, como vecino y país afectado, debe ser parte integral tanto del proceso de negociación como de las garantías de seguridad resultantes.

“Esperamos mucho que los tristes acontecimientos en Ucrania aceleren la toma de conciencia por parte del Occidente colectivo de la irreversibilidad de los cambios en las relaciones internacionales. Si esto sucede, se podrá establecer la paz en Ucrania y en una serie de otras zonas de tensión, también podremos sentar las bases para construir un nuevo orden mundial justo”.

La parte belarusa ve el diálogo de seguridad global en el verdadero espíritu de San Francisco como el paso más importante en este proceso, cuya necesidad el Presidente de Belarús anunció hace cinco años: “Siempre hemos subrayado el papel clave de las grandes potencias en este proceso. Por desgracia, hoy se escuchan y se entienden mal. No hay indicios de que estén listos para evitar las acusaciones mutuas. Posiblemente, ya es hora de que los países en desarrollo asuman colectivamente el liderazgo en temas de la seguridad global, con su energía y dinamismo, que demostraron hace casi medio siglo en la exitosa promoción de la idea del nuevo orden económico internacional. Creemos que hoy el Movimiento de Países No Alineados y los BRICS, así como las crecientes integraciones regionales, deben sumarse directa y activamente a los temas de la paz mundial”.

Vladímir Makéi afirmó que en la actualidad no existe un concepto claro de cómo garantizar la paz y la seguridad del planeta, porque el mundo ya es tan complejo que una gran cantidad de desafíos no encaja en una construcción. “Además, los mecanismos de neutralización de estos desafíos globales, creados en el marco de las realidades geopolíticas anteriores, se retrasan en la adopción de decisiones adecuadas a los tiempos o se estancan”.

“La tarea de toda la parte responsable de la humanidad hoy es asegurar la transición a un nuevo orden mundial multipolar sin la destrucción de nuestra civilización. Esta es la prioridad de nuestro trabajo común, incluso dentro de la ONU. Precisamente en esta dirección, si queremos sobrevivir en general, debemos buscar consenso, crear operativamente nuevos mecanismos de respuesta adecuados. Precisamente por este propósito debemos detener de inmediato la retórica destructiva mutua, detener la confrontación total destructiva, que no deja espacio para los esfuerzos diplomáticos. Pero lo puede hacer solo los líderes mundiales responsables, que según la expresión figurativa de Henry Kissinger, “tienen un sentido de dirección y misión”. Y esos líderes definitivamente aparecerán en el escenario mundial”, está seguro el canciller belaruso.

En conclusión resaltó que el estado actual está bien descrito por la declaración de Martin Luther King hace más de medio siglo: “Nos enfrentamos con el hecho de que mañana es hoy. Estamos confrontados a la feroz urgencia del ahora. En este rígido enigma de historia y vida, hay algo terrible en llegar demasiado tarde”.

“Actuemos antes de que sea demasiado tarde! Belarús, por su parte, está lista para desempeñar un papel positivo y responsable tanto en los procesos de seguridad globales como regionales”, instó Vladímir Makéi.-0-

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