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21 Marzo 2026, 13:40

Belarús en África: Nueva diplomacia de antiguos vínculos 

MINSK, 21 mar (BelTA). – Belarús está regresando a África de forma cada vez más notable. Y no como un nuevo actor, sino como un Estado que intenta reconsiderar los vínculos heredados de la URSS en un mundo que ha cambiado. En una época de sanciones y confusión geopolítica, Minsk busca puntos de crecimiento fuera de los mercados habituales, ofreciendo a los países africanos no tanto un comercio convencional como un nuevo modelo de cooperación más práctico: la creación de cadenas de producción y la industrialización agrícola llave en mano. En esta atención al continente del futuro se combinan el cálculo económico, la necesidad política y la apuesta por una ventana de oportunidades que puede cerrarse rápidamente. La estrategia elegida por Belarús ya tiene éxitos notables, pero también son evidentes las dificultades a las que se enfrenta o podría enfrentarse el país en el futuro. BelTA ofrece un análisis de este tema.
Del patrimonio soviético a la nueva estrategia

Las relaciones con África no son algo nuevo. En la década de 1960, cuando decenas de países del continente comenzaron a obtener su independencia, la Unión Soviética apoyó activamente los movimientos anticolonialistas y desarrolló programas educativos. Belarús también participó en estos procesos. Sin embargo, con la desintegración de la URSS, la mayoría de estos vínculos se debilitaron. La joven diplomacia belarusa se centró en las relaciones con Rusia y Europa, mientras que África siguió siendo durante mucho tiempo el ámbito más débil de la política exterior.

Por eso resulta aún más notable el regreso de Minsk al continente, ya no en el marco de un proyecto ideológico, sino como parte de una estrategia económica pragmática. Uno de los ejemplos recientes es la visita del ministro de Asuntos Exteriores, Maksim Ryzhenkov, a Ghana y Togo en marzo. Se trataba de las primeras visitas en la historia de las relaciones bilaterales a nivel de jefe del departamento de política exterior, y su organización no fue espontánea.

“Llevamos bastante tiempo, más o menos un año, planificando esta visita para que fuera realmente fructífera. Se prepararon proyectos serios para la visita, cuya realización se puso en marcha de hecho durante las reuniones con los líderes de los dos países. Se trata del suministro, a lo largo de 2026, de un lote de nuestra maquinaria a ambos países con el objetivo de mecanizar la agricultura. Además de la maquinaria en sí, se instalarán en estos países centros de asistencia técnica para su mantenimiento y se iniciará la formación de especialistas locales”, contó Maksim Ryzhenkov en una entrevista al canal de televisión Belarús 1 tras su viaje de negocios.
Puntos de apoyo en el continente

¿Recuerdan la famosa frase de Arquímedes? “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, decía el científico griego. Pues bien, África Occidental y, en particular, Ghana, Togo y Nigeria, países que el ministro de Asuntos Exteriores visitó el año pasado, se han convertido para Belarús en uno de esos puntos de apoyo en el continente. Por supuesto, no pretendemos mover el mundo, pero ¿por qué no afianzarnos seriamente en el continente y ayudar a los países africanos a dar un salto en su desarrollo?

“Desarrollamos nuestras relaciones con los países africanos sobre la base de la reciprocidad. Vamos allí donde están dispuestos a recibirnos y donde vemos que hay perspectivas para nuestros productos. Por ejemplo, si hablamos de estos tres países, a primera vista se plantea el tema de la mecanización de la agricultura, que puede resolver de manera bastante eficaz la cuestión de la seguridad alimentaria en estos países. Lo cual constituye la base de la soberanía y la independencia. Además, vamos allí con nuestras tecnologías educativas, les ayudamos a formar a sus propios ciudadanos”, señaló Maksim Ryzhenkov.

Belarús también ha identificado socios clave en otras partes de África. Por ejemplo, en el norte están Egipto y Argelia. Es posible que, con el tiempo, se sume Libia. En el este existe la posibilidad de trabajar con varios países a través de Omán. En el sur de África, Belarús ha iniciado una buena cooperación con Zimbabue, y existe la posibilidad de que Mozambique se sume a este proceso.

“África es el futuro. Pero, lo más importante, hay que recordar que no somos un imperio, no somos estadounidenses, que vamos a abarcar todo el continente. Hay que tener puntos de apoyo desde los que trabajaremos en los países que nos interesan. Eso es lo principal”, declaró recientemente el Presidente Aleksandr Lukashenko al recibir el informe de Maksim Ryzhenkov.
Tomemos, por ejemplo, Togo. Por el puerto de este país pasa una enorme cantidad de mercancías. Desde allí se dirigen hacia el interior de África. Es decir, se trata de una especie de puerta de entrada al continente. Es un buen motivo para afianzarnos en esta región. Para Belarús, es una oportunidad de utilizar el país como centro de transporte para el comercio con toda la región, y no solo con un único Estado.

Ghana es uno de los países de África Occidental con mayor ritmo de desarrollo. Es un mercado con recursos, una población en crecimiento y estabilidad política. Aquí se extrae oro (más que en ningún otro lugar de África), se desarrolla la agricultura y la infraestructura urbana. La coincidencia es perfecta: las empresas belarusas fabrican maquinaria para cualquier necesidad, cuentan con modernas tecnologías agrícolas y producen fertilizantes minerales.

Se sabe que actualmente se está preparando la visita del Presidente de Ghana, John Dramani Mahama, a Minsk. Ambos países tienen previsto firmar acuerdos sobre la exención de visados para los titulares de pasaportes diplomáticos y de servicio, la mecanización de la agricultura, los créditos a la exportación y la creación de una comisión intergubernamental para la cooperación comercial y económica.
“Hay dos factores que nos resultan atractivos. El continente africano es una región muy prometedora y con gran potencial. Aquí viven mil quinientos millones de personas, y el volumen del PIB se estima en 3,4 billones de dólares. Y es una región amiga nuestra. Desde este punto de vista, ahora no hay que hablar de la estrategia como tal, de si debemos ir a África o no, sino de cómo llevar a cabo esta estrategia”, señaló el doctor en Ciencias Económicas, Gueorgui Grits.

Ya en 2015, la Unión Africana adoptó la Agenda 2063, que prevé la transformación del continente en un actor global del futuro a través del desarrollo sostenible, la integración económica, la gobernanza democrática y la paz. Y los proyectos belaruso-africanos, subrayó el analista económico, deben encajar en esta estrategia. Entonces tendrán todas las posibilidades de obtener la financiación necesaria y, por así decirlo, despegar, ya que se necesitarán recursos considerables.

“Las empresas belarusas deben estar a la vanguardia de este trabajo. Son precisamente ellas las que hoy deben tomar el relevo del poder. Las visitas del Jefe de Estado, del Gobierno y del ministro de Asuntos Exteriores son muy importantes, pero las cuestiones deben pasar a la práctica. Es decir, es necesario buscar contratos concretos, socios y atraer financiación externa”, opina Gueorgui Grits.

Trabajo a largo plazo: oportunidades y riesgos

Cuando se habla del desarrollo de las relaciones con los países africanos, muchos expertos recuerdan cómo, en su momento, Belarús estableció la cooperación con China. Hace un cuarto de siglo, se subestimaba mucho a la República Popular China: ¿qué podía hacer, fabricar productos falsificados? Y ahora es líder tecnológico mundial, uno de los socios económicos clave de Belarús. El comercio entre ambos países asciende a miles de millones de dólares.

Hoy en día se subestima a África de manera similar. Por supuesto, se trata de regiones y modelos económicos totalmente diferentes. Esta comparación es más una metáfora que un paralelismo exacto, pero a veces es así: lo que hoy parece un nicho, mañana puede convertirse en un gran mercado.

“El continente es grande. Y no hay que olvidar que las principales potencias mundiales compiten por esta región con todos los medios a su alcance. África, en general, es un trabajo a largo plazo. No siempre hay que perseguir el dinero a corto plazo, sino trabajar con visión de futuro. En esta época de revueltas, es muy importante encontrar y afianzar tu nicho. Es importante darse a conocer, demostrar lo que valemos, mientras otros esperan a que las cosas mejoren. Quizás ese momento nunca llegue, Dios no lo quiera”, notó Gueorgui Grits.

En opinión del analista económico, una buena solución sería desarrollar programas educativos para estudiantes africanos. Sobre todo, porque existe demanda.

“En Belarús estudian unos tres mil estudiantes africanos. Por supuesto, es poco. Ni siquiera desde el punto de vista de los servicios educativos, sino de la formación de nuestros -en el buen sentido de la palabra- agentes de influencia en esta región. En la época soviética, el número de estudiantes africanos alcanzaba 300 mil en toda la URSS”, dijo Gueorgui Grits.

En este contexto surge también una cuestión interna de la eficacia de los mecanismos de promoción de los intereses belarusos en el extranjero. A finales de 2025, en su intervención en la segunda sesión de la VII Asamblea Popular de toda Belarús, el Presidente Aleksandr Lukashenko criticó el trabajo de las instituciones de desarrollo.

“¿Para qué gastamos tanto dinero en estructuras de las que no se ve ni se oye nada? La Agencia Nacional de Inversiones dependiente del Ministerio de Economía, ¿no? El Centro Nacional de Marketing y Coyuntura de Precios dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, la Agencia de Actividad Económica Exterior dependiente del Banco de Desarrollo, la Cámara de Comercio e Industria de Belarús y demás. Saben, miro y veo: el Centro Nacional de Marketing y Coyuntura dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores. ¿Qué marketing? ¿Qué coyuntura? Sí, estas preguntas están ahí. Pues del todo esto debe ocuparse el Ministerio de Asuntos Exteriores en su conjunto. ¿Qué otras estructuras adicionales? Son chollos enchufados de los funcionarios con plantillas y salarios hinchados”, declaró entonces Aleksandr Lukashenko.

Y la crítica del mandatario está justificada. El papel de estas estructuras en la conquista de nuevos mercados no es muy notable. Esto se ve, entre otras cosas, en el trabajo en el continente africano. Una parte significativa del comercio pasa por estructuras intermediarias, y las empresas belarusas pierden por ello enormes cantidades de dinero. Hasta qué punto esto está justificado, se desconoce.

“La búsqueda de socios de confianza, los estudios de marketing, la identificación de áreas de crecimiento, los proyectos de inversión – estas empresas no pueden desempeñar esta función simplemente porque carecen de las competencias necesarias. Y desde este punto de vista, el continente africano supone una oportunidad para esas instituciones de desarrollo que han acabado en la lista negra del Jefe de Estado. Aquí se trata de una cuestión colectiva: ellos realizan este trabajo para los sectores. Y si MAZ empieza a estudiar estas cuestiones, se quedará con todas las competencias. No las cederá a MZKT ni a MTZ. Aquí se necesita una política estatal unificada, y de ello deben ocuparse estas instituciones de desarrollo”, explicó Gueorgui Grits.

Al fin y al cabo, la orientación hacia África para Belarús no es un rápido impulso exportador, sino una apuesta a largo plazo. Aquí no funcionan los esquemas sencillos y no hay dinero rápido, pero existe la oportunidad de afianzarse allí donde aún no todo está repartido entre los actores globales. La cuestión es si Minsk será capaz de convertir proyectos específicos y contactos políticos en un sistema de presencia sostenible, con inversiones, producción y vínculos humanos. Esto es precisamente lo que determinará en gran medida el lugar que ocupará África en la estrategia económica de Belarús en el futuro.

Fotos del archivo de BelTA, Unsplash
BelTA.-0- 
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