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22 Enero 2026, 10:47

Subió al Kilimanjaro en chanclas y visitó una tribu caníbal. Cómo un habitante de Zhódino cumple sus sueños y sorprende a la gente 

Guennadi Puzankévich, de 66 años, ha visitado más de 20 países, 15 de los cuales son tropicales. Aunque nuestro héroe considera que su viaje más difícil no fue la expedición a la selva o a la tribu caníbal, sino la maratón ciclista de Zhódino a Vladivostok. Además, no solo es un viajero incansable, sino también uno de los mejores taxidermistas del país. Le preguntamos sobre su insólita colección, que cuenta con más de 700 ejemplares, el principal regalo para los papúes y sus viajes más extraordinarios.
Guennadi Konstantínovich es guardabosques de profesión. Se graduó en el Colegio Forestal de Borísov y luego hizo cursos de ecólogo- especialista en cinegética. Cuando trabajaba en la economía forestal, comenzaron a crearse las primeras cooperativas en el país. Le propusieron organizar una cooperativa para la fabricación de animales disecados – la única de este tipo en la república. Las obras se vendían en tiendas de caza y en escuelas como material didáctico. Hoy en día, las obras del maestro Puzankévich y sus asistentes se pueden ver en las exposiciones de los Vedados del Prípiat y Berézinski, así como en Belovézhskaya Puscha.
El propio héroe confiesa que su afición por los animales disecados comenzó en la infancia. Sin embargo, en aquel entonces no tenía ni idea de cómo se hacía en la práctica, y en aquellos años era muy difícil conseguir literatura científica.
“Más tarde supe que mi abuela se dedicaba a ello antes de la guerra, pero murió joven. Mi madre solo me contaba cómo le enseñó a quitar la piel y rellenarla. En 1974 hice mi primer animal disecado, que todavía conservo en mi colección”.

En la actualidad, la colección personal de Guennadi Puzankévich, sin contar los insectos, cuenta con 705 ejemplares y está registrada en el Ministerio de Recursos Naturales y Protección del Medio Ambiente. Y lo que es más notable, ocupa el segundo lugar, el primero pertenece a la Universidad Estatal de Belarús. 
Junto a los animales disecados, en su casa están colgadas fotografías de todo el mundo, también tomadas por nuestro héroe. Ha viajado por más de 20 países. Sri Lanka, Madagascar, Filipinas, la isla de Borneo… El más singular fue el viaje a la tribu caníbal. Era un sueño que había nacido en las clases de geografía. Y era muy difícil de cumplirlo, ya que nadie lleva turistas allí.
“Una conocida de la agencia de viajes me llamó un día y me dijo: “Vuelan unos locos como tú. Te daré su número de teléfono”. Nos comunicamos por teléfono, hablamos de todos los detalles y volamos”, sonríe y aclara que de camino aún no sabían que el día anterior los papúes habían matado y comido a un turista australiano y a dos agitadores. “Pero son casos muy raros. Hay que esforzarse mucho para provocar algo así. Cumplíamos todas las normas de comportamiento de la tribu: no discutíamos, hablábamos en voz baja, no hacíamos movimientos bruscos. Además, compramos y les regalamos un cerdito. Así que todo salió bien y volvimos vivos.

Por cierto, Guennadi Puzankévich suele viajar en chanclas. Confiesa que también hace trabajos de carpintería, limpia la nieve en el patio en invierno y hasta subió al Kilimanjaro en chanclas.
Guennadi Puzankévich es el protagonista de nuestro proyecto “Foco en los belarusos”. Le preguntamos sobre el romanticismo de los viajes exóticos, la colección nº 2 de nuestro país y la maratón ciclista más difícil de 10 000 kilómetros. También le preguntamos sobre su afición a la taxidermia y su amor por las chanclas.-0-

Fotos de Vitali Pivovárchik
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