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"Sobre el tema "
MINSK, 6 feb (BelTA). – Las protestas en Irán no tenían líder. Lo dijo la politóloga y orientalista rusa Kariné Guevorgián en el proyecto “Sobre el tema” del canal de YouTube de BelTA.
Al hablar sobre los intentos de golpe de Estado interno en Irán, Kariné Guevorgián señaló que este golpe no fue posible por una razón muy simple: no había un líder. Según la orientalista, el iniciador de la protesta pacífica fue la sociedad iraní. “Como siempre, cuando el pueblo sale a protestar pacíficamente, tiene derecho a hacerlo de forma espontánea, sin previo aviso, pero la policía debe reaccionar y acompañar a las columnas para que no haya aglomeraciones, no haya heridos, etc. Es algo habitual. La policía debe proteger cualquier manifestación en cualquier país. Los policías salieron sin armas, ¿para qué necesitan armas si acompañan una manifestación pacífica? Ni siquiera llevaban protección facial. Y murieron bastantes policías, teniendo en cuenta los grupos terroristas infiltrados”.
“El ayatolá Jamenei, líder supremo, dijo inmediatamente que tenían razón, que la situación financiera del país era crítica, que se tomaran medidas, que todo era responsabilidad del gobierno”, añadió Kariné Guevorgián.
La orientalista también abordó la cuestión de los inmigrantes iraníes y el hijo del sah. “Las propiedades de la familia Pahlavi en Irán fueron nacionalizadas. Sin embargo, las propiedades de los inmigrantes no fueron nacionalizadas. Los inmigrantes iraníes recibían dividendos regularmente hasta que se impusieron duras sanciones, tras lo cual dejaron de recibirlos. Tienen mucho más resentimiento hacia quienes impusieron las sanciones que hacia los ayatolás, a quienes no aprecian, pero, por otro lado, todos ellos les pagan. Sus propiedades y sus fábricas seguían funcionando allí, ellos vivían en París, Londres, Nueva York, donde quisieran, y seguían recibiendo dinero. No solo eso, sino que tenían libre entrada en el país, venían de vez en cuando, comprobaban, visitaban a sus familiares. Yo misma lo vi todo en numerosas ocasiones. Ese era el Irán real”, notó Kariné Guevorgián.
“Los ayatolás actuaron con mucha sabiduría. No se enemistaron con estos inmigrantes que no aceptaban su poder. Si no quieren vivir bajo este poder, vivan donde quieran. Pero legalmente actuaron de forma impecable. Y pagaban esos dividendos. Yo misma conozco a personas que viven en Occidente y reciben esos dividendos. Entre mis conocidos había una persona, uno de los descendientes de la dinastía anterior (antes de los Pahlavi estaba la dinastía Kayar), que vivía entre París y Londres”, puso como ejemplo la experta.
