MINSK, 4 ago (BelTA). – El año pasado, los polacos, al bloquear la frontera con Belarús, estuvieron a punto de perder el tránsito chino. Después, los lituanos se metieron en un callejón sin salida con medidas similares y, si el Presidente de Belarús no hubiera mostrado comprensión hacia los transportistas lituanos, sus camiones seguirían hoy mismo parados en nuestro territorio. Y ahora, siguiendo los pasos de Polonia y Lituania, los letones decidieron seguir el mismo camino, cerrando el único puesto fronterizo para vehículos en la frontera con Belarús.
Lo que en un principio fue presentado por Riga como un fallo técnico se transformó en cuestión de un par de días en una decisión política. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Belarús esbozó ayer los motivos de las élites letonas: “Es evidente que tras la supuesta avería se esconde un eslabón más en la cadena de instrumentalización del tema de la frontera. El hecho de que la decisión sobre el cierre efectivo se tomara con carácter de urgencia personalmente por el jefe del Ministerio del Interior, Janis Dombrava, líder de una de las fuerzas políticas, no deja lugar a dudas sobre el carácter preelectoral de esta medida cínica en vísperas de las elecciones al Seimas de Letonia, previstas para el 3 de octubre”.
Pero, en su afán por ganar puntos políticos, en Riga se han olvidado de las necesidades del sector del transporte de tránsito del país y de las expectativas de los letones de a pie, que viajan a Belarús para recuperarse, visitar a amigos y familiares o acudir a las tumbas de sus antepasados. Y, a juzgar por la reacción de la sociedad letona, las élites locales, con sus aventuras, en lugar de ganar puntos políticos, corren el riesgo de perder esas migajas de autoridad y confianza de las que aún disponen.


Los medios de comunicación letones señalan que el cierre repentino del único puesto fronterizo por carretera entre ambos países ha supuesto una sorpresa inesperada y desagradable tanto para los transportistas como para los ciudadanos de a pie. La situación se ve agravada por el hecho de que las autoridades del país no se han molestado en avisar a los conductores de su intención de detener el tráfico transfronterizo.
“La frontera no funciona, no dejan pasar a los vehículos ni en un sentido ni en el otro. La cola electrónica se ha colgado, no funciona. Y, por supuesto, los transportistas tienen graves problemas. No saben qué hacer ni cómo planificar sus acciones. Porque la mercancía se registra directamente en este puesto fronterizo. Todo el mundo está parado esperando. Y lo más importante es que no hay ninguna información oficial. Ni el Ministerio del Interior ni el Ministerio de Información nos han facilitado ninguna información, nadie nos ha facilitado nada”, se quejan desde la asociación de transportistas letones Latvijas auto.
Según datos de la asociación, en cuatro días se han acumulado unos 600 vehículos en la frontera. Los representantes de Latvijas auto ya han enviado cartas a las autoridades competentes en nombre de todo el sector solicitando que se aclare la situación.
El presidente del directorio de Latvijas auto, Aleksandrs Pociluiko, ha llamado la atención sobre las recomendaciones de Riga de redirigir el tránsito a través de la frontera entre Lituania y Belarús. Sin embargo, para los transportistas esto supondrá gastos adicionales y podría afectar a la colaboración entre empresas europeas y asiáticas.


“En primer lugar, pasar por Lituania resultará más costoso. Aproximadamente 700 euros más. Y, en segundo lugar, se trata de una colaboración entre transportistas de países europeos y asiáticos. No se trata de mercancías belarusas. Son mercancías que los kazajos, uzbekos y turcomanos transportan desde China o desde sus propios países. A continuación, entregan los remolques a nuestros transportistas, que los llevan a los trámites aduaneros en Europa y los descargan”, afirma Aleksandrs Pociluiko.
La Guardia Estatal de Fronteras de Letonia elude responder a la pregunta de cuánto tiempo permanecerá cerrada la frontera. Desde el organismo solo señalan que, por el momento, no están claras las causas ni los posibles plazos para resolver los problemas. La Guardia de Fronteras recomienda dirigirse al Ministerio del Interior. Pero este también guarda silencio.
“Lamentablemente, en estos momentos no podemos hacer declaraciones sobre este asunto. Les informaré cuando sea posible. Hoy no habrá declaraciones”, afirma la asesora del ministro del Interior, Marija Luize Ratniece.
Inicialmente, se señaló como motivo del cierre del puesto fronterizo Patarnieki (desde el lado belaruso – Grigoróvschina) un fallo técnico. Sin embargo, según datos del Centro de Respuesta a Incidentes de Ciberseguridad de Letonia, no se ha registrado ninguna prueba de interferencia externa en los sistemas informáticos de este puesto fronterizo.
Mientras tanto, los medios de comunicación letones han informado hoy de que el Ministerio del Interior de Letonia ha propuesto al Gobierno suspender oficialmente el funcionamiento del puesto fronterizo Patarnieki, en la frontera con Belarús, alegando amenazas a la seguridad nacional. De este modo, las razones “técnicas” del cierre de la frontera han adquirido un claro matiz político.
“El Ministerio señala que la presión derivada de la migración ilegal sigue siendo constante y elevada, y exige recursos considerables por parte del servicio de fronteras y otros servicios. Los recursos del personal disponible son limitados, lo que dificulta el cumplimiento simultáneo de dos tareas fundamentales: el control exhaustivo en los puntos de paso fronterizos y la protección física de la frontera “verde”, comunica TV3 Latvija.


Para comprender la magnitud de la crisis migratoria y las “amenazas” a la seguridad de Letonia: literalmente ayer, la cadena de televisión letona LSM informó de que, en las tres últimas jornadas, los guardias fronterizos habían detenido a 121 personas que intentaban cruzar ilegalmente la frontera entre Letonia y Belarús. A modo de comparación: la semana pasada, unos 50 000 migrantes entraron en la ciudad autónoma española de Ceuta en tan solo un día.
El Ministerio de Economía de Letonia también se ha pronunciado sobre el cierre de la frontera. Allí afirmaron que el impacto directo sobre el comercio exterior, en caso de cierre del puesto fronterizo, sería mínimo, teniendo en cuenta el modesto volumen de comercio exterior entre Letonia y Belarús. En el Ministerio de Economía prefirieron no pronunciarse sobre el impacto en el sector logístico y, en general, en el potencial de tránsito de Letonia.
Las autoridades letonas tampoco se pronuncian sobre las necesidades de sus ciudadanos, que ya están dando la voz de alarma. Como escribe la edición Neatkariga Rita Avize, el cierre del puesto fronterizo ha inquietado a muchas familias de Latgalia cuyos familiares viven en Belarús. Julia, vecina de Daugavpils, cuenta que su familia visita cada mes a su abuela al otro lado de la frontera, pero ahora esto podría resultar imposible.
“Me llama y llora porque ahora no podemos llegar hasta ella. En Latgalia, una región fronteriza, mucha gente tiene familiares en Belarús. Ahora, debido a una sola decisión, la vida de las personas puede cambiar considerablemente”, afirma Julia.

Según datos del canal de televisión LSM, los residentes de Letonia, debido a la situación del cierre de la frontera, intentan ponerse en contacto telefónico con el Ministerio de Asuntos Exteriores del país para obtener al menos alguna información. Sin embargo, les redirigen al servicio de fronteras. Las autoridades del país prometieron examinar la cuestión del cierre de la frontera en la reunión del Gobierno del 4 de agosto. En el momento de la publicación de este artículo, se supo que el Gobierno de Letonia había tomado la decisión de que la frontera entre Letonia y Belarús “no se cerrará por el momento”, y que los “problemas técnicos” se resolverán hoy mismo.
Mientras tanto, el partido de la oposición letón ¡Estabilidad! presentó una moción para pedir la dimisión del ministro del Interior del país, Janis Dombrava, quien propuso suspender por completo el funcionamiento del puesto fronterizo Patarnieki. En estos momentos, los miembros del partido están recabando firmas de diputados en el Seimas para presentar la moción a debate. “Consideramos que la sociedad tiene derecho a exigir responsabilidad política por las decisiones adoptadas”, declaró la diputada del Seimas Svetlana Culkova.
Vita Janatáyeva,
BelTA.-0-
