Ígor Marzaliuk
MINSK, 13 abr (BelTA). – Por qué se hizo famosa la princesa Anastasía de Slutsk y qué autoridad se ganó entre los habitantes de la ciudad donde nacieron sus hijos, lo explicó en el proyecto de BelTA "Historia real. Conferencias de Ígor Marzaliuk" el presidente de la Comisión Permanente de Educación, Cultura y Ciencia de la Cámara de Representantes, Ígor Marzaliuk.
Del mismo linaje que los príncipes de Mstislavl, Semión y su hijo Yuri, que contribuyeron enormemente al desarrollo de sus tierras, proviene también la princesa Anastasía de Slutsk. "Es una princesa a la que a veces llaman la Juana de Arco belarusa. Aunque ella es más impresionante, desde mi punto de vista", reconoció el historiador.
Ígor Marzaliuk señaló que Anastasía de Slutsk participó activamente en la derrota de los ejércitos de los tártaros de Crimea a principios del siglo XVI. "Era hija del príncipe de Mstislavl, Iván Yúrievich, hijo de Yuri de Mstislavl. Anastasía se casó con Semión Olelkóvich, príncipe de Slutsk. A partir de 1502, los Olelkóvich se vieron obligados a hacer frente a las incursiones de los tártaros de Crimea. En el verano de 1503, un destacamento de 3000 tártaros de Crimea apareció repentinamente cerca de Slutsk. El príncipe Semión se encontraba entonces fuera de la ciudad. Pero por las venas de su esposa corría la sangre caliente de los vencedores de Mstislavl de los cruzados alemanes. Por ello, a pesar de su embarazo (llegado el momento, nacería su hija llamada Aleksandra), Anastasía se vistió con una armadura, sacó a su ejército contra los tártaros y rechazó al enemigo de las murallas de la ciudad. Más allá del río Prípiat, su esposo Semión alcanzó a los tártaros de Crimea con los destacamentos de Stanislav Kishka, Albertas Gostautas y Yuri Nemiróvich que acudieron en su ayuda. En 1505, el príncipe Semión falleció, y Anastasía quedó al cuidado de su hijo de 12 años, el heredero, el joven príncipe Yuri. Antes de morir, Semión designó a su esposa como tutora. Los tártaros pronto volverían a las murallas de Slutsk, y nuevamente Anastasía se convertiría en el alma de la defensa de su ciudad. Para ella, su tierra natal era Mstislavl, pero Slutsk ya era el lugar de nacimiento de su hijo, el lugar donde se convirtió en princesa con plenos poderes. Su autoridad entre los defensores de la ciudad era incuestionable, y el enemigo fue derrotado una vez más. La ciudad no fue tomada, y la valiente princesa recibió el agradecimiento del gran duque de Lituania, Casimiro Jagellón, por la defensa de Slutsk y del principado de Slutsk. Es decir, recordemos que durante su gobierno, Slutsk nunca fue capturada por el enemigo", subrayó Ígor Marzaliuk.
También relató cómo era el carácter de la intrépida princesa. "Era una persona muy meticulosa, se involucraba en todo. Entre sus méritos estuvo la creación de nuevas fortificaciones del castillo y de la ciudad de Slutsk, que convirtieron a la ciudad en una ciudadela inexpugnable", destacó el historiador.-0-
