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17 Mayo 2025, 12:08

¿Cuál es el as de triunfo de Lukashenko? Una veterana del trabajo que vio sus primeros pasos compartió sus recuerdos 

Captura de pantalla del video
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MINSK, 17 may (BelTA). – El as de triunfo del Presidente de Belarús, Aleksandr Lukashenko, es su capacidad de hablar con diversas categorías de personas. Vera Kostenko, veterana del trabajo, compartió sus recuerdos sobre el Jefe de Estado y sus primeros pasos directivos en un reportaje del canal de televisión Pervy Informatsionny, informa BelTA.
“Leyenda de Pridneprovie, primera secretaria del comité del partido de la región de Shklov, veterana del trabajo, ideóloga. Vio los primeros pasos directivos del futuro Presidente”, así presentaron los periodistas a Vera Kostenko.

Este año, esta conocida y respetada residente de la provincia de Moguiliov cumplió 90 años. Su vida incluye la infancia militar y 50 años de experiencia laboral. Ha recorrido un largo camino en la vida y acumulado una vasta experiencia. Vera Kostenko vio la formación del sistema estatal belaruso.
Fue ella quien entrevistó a Aleksandr Lukashenko como profesor, jefe de la granja estatal Gorodéts, y lo envió a Moscú a reunirse con el líder de la URSS, Mijaíl Gorbachiov. Y fue su firma la que fue obligatoria a la hora de alistar a Aleksandr Lukashenko en el ejército.

Hoy en día Vera Kostenko sigue la labor del Presidente. 
“Tiene un as de triunfo. Muy grande. Y lo lleva consigo toda la vida. Y este as de triunfo es la capacidad de hablar: con los campesinos, los militares y, sobre todo, con los periodistas. ¡Cómo sabe hablar con todas las categorías! Es una habilidad de la que carecen muchos dirigentes. Pero para tenerla hace falta un caudal colosal de conocimientos. Hace falta valor. Y teniendo en cuenta su cargo. Porque no te limitas a mantener una conversación. Dibujas diferentes direcciones estatales, caracterizas el país, instruyes cómo seguir. Ese es el don que tiene”, dijo Vera Kostenko.

Vera Kostenko recuerda cómo Aleksandr Lukashenko solía estudiar literatura política hasta altas horas de la noche en la biblioteca mientras trabajaba en la sociedad Znanie: “Por las tardes recogía a sus hijos, Dima y Víktor, y los sentaba a la mesa. Ellos hojeaban revistas y él trabajaba. Llego tarde. El conductor aparca el coche. Las luces están encendidas. Entro, y es Aleksandr Grigórievich trabajando con literatura política. Era un hombre bien hecho y trabajador”.
Uno de los encuentros con el futuro Presidente estuvo relacionado con su deseo de ingresar en el ejército como oficial: “Ya había ingresado en la Academia de Agricultura, trabajaba en Udárnik. Y se requirió mi firma. El comisario militar la exigió, porque quería ser oficial, pero había cinco plazas. 

Vera Kostenko dijo que a veces Aleksandr Lukashenko mostraba un carácter muy duro. “Nos veíamos todos los días en el trabajo. A veces venía enfadado y empezaba a decir lo que era necesario que hacer”, recuerda.

Pero ella cree que esto es incluso una ventaja para quienes son blanco de las críticas: “Debes darle las gracias a quien te habla sinceramente de los fallos o te critica. Te salva”.
Durante el rodaje del reportaje, los periodistas visitaron junto con Vera Kostenko la patria chica de Aleksandr Lukashenko, incluidos los campos presidenciales experimentales, donde observó buenos brotes. “Sé que el Presidente está unido a la tierra, al campesinado con el corazón y el alma”, subrayó.

Vera Kostenko también desempeñó su papel en la historia del viaje de Aleksandr Lukashenko a una reunión con Mijaíl Gorbachiov. En aquel entonces, el futuro Presidente acababa de encabezar la granja estatal Gorodéts. Se trataba del desarrollo del contrato de arrendamiento en el marco de la nueva política económica. Era una novedad para la agricultura. “De repente llaman del Comité Central del partido diciendo que es necesario enviar a dos personas a una reunión sobre la reforma de la agricultura con Gorbachiov. El secretario del comité provincial dijo: “Enviemos a Aleksandr Grigórievich”. Algunas personas allí refunfuñaban: “¡Es demasiado joven! Tenemos 400 granjas colectivas, ¿por qué él?” No, insistieron – él. Cuando volvió de allí, nos enteramos de que se había intervenido dos veces en aquella reunión. Corrigió a algunos. ¡Qué valentía!”, recuerda la veterana del trabajo.

Por ejemplo, a Aleksandr Lukashenko le interesaba saber cuánta superficie podía cultivar un tractorista concienzudo en un turno. Es decir, el futuro Presidente ya entonces motivaba a la gente para trabajar, pero respondiendo a sus necesidades y proporcionándoles nuevos y buenos equipos. Y con este ejemplo mostraba qué indicadores podían alcanzarse en la agricultura. 

Según Vera Kostenko, vivió muy mal la caída de la URSS, incluso con problemas cardíacos. “No existe el país. A quién entregar el timón cuando hay una tormenta así: histórica, humana. ¿A quién dar el timón para gobernar Belarús? El pueblo vio que se necesitaba alguien del pueblo. Creo que la sociedad maduró para evaluarlo como candidato. Piensen cuántos caminos recorrió en 40 años. Tomar el timón del barco, dirigirlo, pero para que no se rompan los mástiles, para que la gente esté viva”, compartió sus sentimientos.

Llamó la atención sobre el hecho de que, especialmente en los primeros años de la presidencia de Aleksandr Lukashenko, tuvo que pasar por un duro camino, pero consultó al pueblo y encontró la manera de cimentar el poder: “Fue el camino más duro, y él lo resistió”.

Vera Kostenko también señaló que sufrió mucho cuando se silenciaron las nociones “ideología” y “propaganda” en los años anteriores al colapso de la URSS. “Me dolió. Porque vi en ello algo de traición, de ignorancia. Todo Estado sin ideología está muerto”, afirma con seguridad.

Volviendo a la infancia y adolescencia de Aleksandr Lukashenko, destacó su parsimonia, porque sabía lo caro y duro que era ganar dinero. “Sabía lo que era coger un hacha, una guadaña, lo que era conseguir pan”, señaló Vera Kostenko.

Por aquel entonces, los duros años de guerra y posguerra aún estaban frescos en la memoria, y todo el mundo sabía lo que era el trabajo.

Junto con Vera Kostenko, los periodistas visitaron también la panadería de Kopys, que el propio Aleksandr Lukashenko había visitado recientemente durante su viaje de trabajo. Esta empresa es un modelo, y el Presidente quiere extender esta experiencia a otros pequeños asentamientos de este tipo.

La veterana del trabajo recordó casi con lágrimas en los ojos cómo durante los años de guerra la gente, incluida su madre, a veces no tenía con qué alimentar a sus hijos. “Creo que la gente sabe de nuestro país, en primer lugar, que enviamos alimentos a mucha gente. Nos envidian la oportunidad de alimentar a nuestra población”.

Vera Kostenko sueña con que algún día los Estados intercambien recetas en lugar de notas de protesta, y sugiere erigir un monumento al pan y a los cerealicultores. 

“Nuestros jóvenes están muy mimados. Se hizo todo lo posible para que den a luz. Se les da mucho. Están mimados. Eso no tiene precio. Y casi ninguna época puede compararse con ésta. Vives en un país pacífico, con un nivel suficiente de todos los beneficios humanos. Esto es muy valioso”.

Con todo eso Vera Kostenko destacó la gran cantidad de trabajo que hace el Presidente literalmente todos los días. Según ella, es imposible medir su contribución diaria.

Vera Kostenko aconseja a Aleksandr Lukashenko que se cuide, pero tampoco quiere dejar que el Jefe de Estado se jubile. “Le necesitamos. Siempre le necesitamos. Ahora habrá cinco años más de presidencia. Tiene tanto calor que habrá más de un libro. Y películas. Las figuras tan excepcionales son muy necesarias en el futuro”, afirmó.-0-
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