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30 Junio 2020, 10:43

Con orgullo en el corazón: La brigada de asalto aéreo de Brest

Para la mayoría de nosotros las fuerzas de operaciones especiales se asocian con los saltos con paracaídas. Los militares responden con una broma: el paracaidista es águila sólo tres minutos, el resto del tiempo es rocino. Por eso las boinas azules tienen una seria preparación de combate. Los corresponsales de BelTA se convencieron de eso personalmente al visitar la 38ª brigada especial de asalto aéreo de Brest.

Cerca del punto de control nos recibe BMD-1. Es una prueba de que los paracaidistas contemporáneos continúan con dignidad y multiplican las tradiciones de la generación de vencedores. La brigada es sucesora de la 105ª división de infantería de la guardia creada durante la Gran Guerra Patria. Por la valentía y heroísmo al expugnar las ciudades húngaras de Papa y Devecser fue condecorada con la Orden de la Bandera Roja. Por la toma de la capital de Austria recibió el título honorifico “de Viena”. En octubre de 1979 la división recibió el nombre de la 38ª brigada especial de asalto aéreo de Brest.

Ahora sus soldados pueden recibir prácticamente cualquier especialidad militar. Pero se hace hincapié precisamente en la preparación de las subdivisiones de asalto aéreo. De las habilidades y trabajo coordinado de estos soldados depende en gran medida el éxito de las operaciones. Pero no actúan a solas. La cobertura en la tierra y el cielo la proporcionan los servidores de piezas antiaéreas y artilleros, un amplio abanico de tareas lo tienen la compañía de zapadores y el batallón de transmisiones.

“Según los resultados de 2019, nuestra brigada fue reconocida la mejor unidad en las Fuerzas Armadas, recibimos un diploma de honor de la Asamblea Nacional. Estudiamos la experiencia de las generaciones anteriores, tomando en consideración las realidades, porque la situación en el mundo va cambiando. Ahora en la preparación de combate nos concentramos en el enfrentamiento por la noche y en la ciudad. Practicamos diferentes opciones”, comenta el comandante de la brigada, Aleksandr Iliukévich.

El coronel de la guardia señaló que las armas se están modernizando constantemente. Por ejemplo, el año pasado el autoparque de la brigada se completó con los primeros carros blindados Caimán. “Prácticamente toda la técnica puede explotarse por la noche. El cuerpo dispone de los dispositivos ópticos para el tiro de noche”.

Por supuesto, las novedades influyen en la infraestructura del polígono de Brest. Ahora se está reconstruyendo.

Durante el reconocimiento y contradiversiones el papel especial lo desempeñan los francotiradores. Por eso ante ellos se plantean altas exigencias. Tales especialistas son ojos y orejas del grupo. Sólo los mejores pueden ser francotiradores. Además del talento de tirador certero tienen que tener una buena intuición.

La sargento de la guardia Aleksandra Rubánova no se pierde en la compañía de hombres: en la línea no hay diferencias de género. La joven lleva sólo unos meses entrenándose, pero ya muestra buenos resultados en las competiciones republicanas.

Por cierto, la preparación de destacamento de desembarco aéreo también requiere el trabajo minucioso y perseverante. Sólo después de muchas horas de estudios los soldados pueden realizar el primer salto. “Preparamos a los soldados para los casos extraordinarios, para que puedan orientarse y corregir la situación”, cuenta el comandante de la compañía de reconocimiento y desembarco, Oleg Kiyévich.

En este momento sus tutelados se dedican al empaque de paracaídas. El capitán de la guardia sigue atentamente el proceso: sugiere, corrige – hasta los más pequeños errores son inadmisibles. “La atención se presta a todo, es necesario observar el orden de empaque. El sistema de paracaídas pesa 11,4 kg. Para saltos se admiten las personas con el peso máximo de 120 kg, teniendo en cuenta las armas, equipación y contenedor de carga”, aclara Oleg Kiyévich.

Durante el período de servicio los soldados realizan por lo menos cuatro saltos con paracaídas.

Las dificultades y diversidad del servicio aguerren y unen a los paracaidistas. Las boinas azules de diferentes generaciones se consideran hermanos.

Alevtina Chernovolova,

Fotos de Vadim Yakubiónok,

BelTA.-0-

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