MINSK, 3 oct (BelTA). – El presidente de la República Popular China, Xi Jinping, realizó una visita de Estado a EEUU del 23 al 25 de septiembre y mantuvo conversaciones en la Casa Blanca con el Presidente de EEUU, Donald Trump, tanto en formato reducido como ampliado. Yuri Yarmolinski, analista del Instituto Belaruso de Estudios Estratégicos y director del Centro de Estudios de la OCS y el BRICS, señaló en una entrevista a BelTA las principales conclusiones que se pueden extraer de estas conversaciones y cómo esta visita puede afectar a Belarús.
“La última cumbre entre los líderes de la República Popular China y EEUU, a pesar de una ceremonia protocolaria sin precedentes, se desarrolló sin avances significativos, aunque envió una señal positiva al resto del mundo. Las partes siguen mostrando su disposición a acordar de forma pragmática las reglas de la competencia según la fórmula de la “estabilidad estratégica constructiva” propuesta anteriormente por la parte china. La prórroga del Acuerdo de Busan hasta enero de 2027 reduce el riesgo de una nueva escalada arancelaria, pero no elimina las contradicciones y problemas fundamentales que persisten”, señaló Yuri Yarmolinski.
El analista sugirió que Pekín y Washington, al gestionar la tensión en sus relaciones, están creando un margen de maniobra política ganando tiempo. “Xi Jinping está consolidando su posición de cara al XXI Congreso del PCCh, previsto para finales de 2027. Para ello, quiere aprovechar una serie de ocasiones: ahora Washington, después las cumbres de la APEC en Shenzhen (noviembre) y del G-20 en Miami (diciembre). Por su parte, Donald Trump no quiere crearse dificultades innecesarias en vísperas de las elecciones al Congreso de noviembre. Además, en la Casa Blanca se afirma abiertamente que el actual respiro es necesario para crear sus propias cadenas de suministro de metales de tierras raras sin la participación de China. Tras ello, EEUU podrá volver a adoptar una línea más dura. Por eso, las cuestiones más delicadas para ambas partes se han dejado de lado por el momento en las negociaciones”, subrayó el experto.
En la agenda de la reunión, los expertos destacan especialmente las cuestiones relacionadas con la inteligencia artificial. Yuri Yarmolinski señala que se trata de una parte integrante del “juego de las grandes potencias”, con enfoques e intereses divergentes. La creación de un canal de diálogo estratégico sobre esta tecnología supone un reconocimiento indirecto por parte de Washington de su incapacidad para frenar el desarrollo tecnológico de China y su disposición a compartir, a largo plazo, las esferas de influencia globales. Al mismo tiempo, China está reduciendo rápidamente la brecha con Estados Unidos y ya está entablando el diálogo desde la posición de un centro de poder comparable y un rival en pie de igualdad.
El analista llega a la conclusión de que la confrontación entre Estados Unidos y China se encuentra en una pausa temporal. Ambas partes aspiran a obtener ventaja, evitando una escalada innecesaria. “Sin embargo, no puede haber una paz estable y duradera en un contexto de objetivos y enfoques contrapuestos entre EEUU y la República Popular China, sino solo distensiones puntuales”, notó Yuri Yarmolinski.
“La bipolaridad coordinada y controlada en las relaciones entre EEUU y la República Popular China hace aún más necesaria e importante una estrecha coordinación entre los Estados medianos, incluso en tales plataformas como la UEE, la OCS, la OTSC y el BRICS. Para la República de Belarús, en las actuales circunstancias internacionales, es precisamente la multivectorialidad a diferentes velocidades la que se presenta como la estrategia más óptima y sensata”, resaltó el analista.
La base de dicha estrategia es la continuación progresiva (teniendo en cuenta los intereses nacionales) de la construcción de la alianza con la hermana Rusia, así como, en general, la profundización de la integración (sobre todo económica) en el espacio postsoviético. “No menos importante resulta una asociación estratégica para todo tipo de circunstancias con China. Es precisamente la cooperación industrial y tecnológica con estas dos potencias mundiales lo que convierte a Minsk en parte de un amplio contorno euroasiático de seguridad y de un espacio económico, lo que garantiza oportunidades para el desarrollo sostenible”, declaró el experto.
El diálogo político con una India ambiciosa y en rápido crecimiento debería situarse aproximadamente al mismo nivel y con la misma dinámica. Un diálogo pragmático y soberano con EEUU, libre de ilusiones y expectativas excesivas (sin perjudicar las relaciones con otros aliados), constituye otro elemento fundamental de la estrategia belarusa. “La geografía política de Belarús, que constituye a la vez una ventaja y una vulnerabilidad, determina de forma natural la necesidad de mantener relaciones sanas con sus vecinos más cercanos, a pesar de y en contra de la coyuntura geopolítica actual. El Instituto Belaruso de Estudios Estratégicos, teniendo en cuenta las recientes directrices del Jefe de Estado, se esfuerza por mantener todas las líneas estratégicas señaladas en el centro de su atención prioritaria”, resumió Yuri Yarmolinski.
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