MINSK, 8 jul (BelTA). – Las relaciones entre Belarús y Uzbekistán se basan en una alta compatibilidad práctica de las economías, y actualmente la cooperación entre ambos países está alcanzando un nivel más maduro. Lo declararon a BelTA en la Embajada de Uzbekistán en Belarús.
"Las relaciones uzbeko-belarusas tienen una ventaja importante: no solo se basan en vínculos tradicionalmente amistosos, sino también en una alta compatibilidad práctica de las economías. Belarús posee una sólida escuela industrial, competencias en construcción de maquinaria, complejo agroindustrial, producción de equipos, procesamiento e ingeniería. Uzbekistán, a su vez, cuenta con un mercado grande y en rápido crecimiento, desarrolla su base industrial, amplía su potencial exportador y crea condiciones para la instalación de nuevas producciones. En conjunto, esto forma un espacio de cooperación donde las partes se complementan no de forma declarativa, sino a nivel de cadenas productivas concretas", señalaron en la embajada.
La dinámica del comercio es uno de los indicadores más evidentes del creciente interés mutuo. Según datos de la parte uzbeka, al cierre de 2025, el volumen de comercio entre ambos países alcanzó los 965 millones de dólares, con un aumento de casi una cuarta parte. La tendencia positiva se mantiene en 2026: desde principios de año, el volumen de comercio mutuo ha crecido un 32 %. "Estas cifras demuestran que el comercio bilateral está en fase de aceleración, y el objetivo a futuro no solo es aumentar los volúmenes, sino también ampliar cualitativamente la estructura de los suministros", subrayaron en la misión diplomática.
Actualmente se está preparando para la firma la hoja de ruta de cooperación para 2026-2030, que prevé alcanzar un volumen de comercio de 2 mil millones de dólares.
La cooperación inversora constituye otra dirección importante en la agenda bilateral. En Uzbekistán operan 250 empresas con capital belaruso, y en Belarús hay 110 empresas con participación de capital uzbeko. Se están implementando varios proyectos productivos.
Uno de los ejemplos más ilustrativos es la organización de la producción de maquinaria agrícola por parte de Agromax technic en la ciudad de Nurafshán, en colaboración con la Fábrica de Tractores de Minsk. Este proyecto combina las reconocidas competencias de la construcción de tractores belarusa con los objetivos de Uzbekistán de modernizar la agricultura, desarrollar su propia industria de maquinaria y ampliar la localización industrial.
Otra dirección importante es el proyecto de producción de cables en el territorio del clúster del cobre en la región de Ohangaron, junto con la empresa Energocomplekt. Su valor radica en que encaja perfectamente en la política industrial de Uzbekistán, orientada a la transformación profunda de materias primas y a la fabricación de productos terminados con alto valor añadido. La orientación exportadora del proyecto, incluidas las perspectivas de suministro a los países de la UE, muestra el potencial de la cooperación uzbeko-belarusa en un espacio industrial internacional más amplio.
"La agenda económica de ambos países no se limita a la construcción de maquinaria y productos electrotécnicos. Entre las direcciones prometedoras se encuentran la farmacia, la industria ligera, alimentaria, del mueble y química, la producción de materiales de construcción y productos poliméricos. Se presta especial atención a la localización de medicamentos y a la creación de clústeres científico-productivos en Uzbekistán, así como a proyectos en los sectores lácteo, de confitería, de productos infantiles, textil y de la madera", explicaron en la embajada.
Otro ejemplo de formato prometedor de interacción práctica es la iniciativa de cría de ganado vacuno en el territorio de la provincia de Vítebsk para su posterior suministro a Uzbekistán. Este proyecto amplía la comprensión habitual de la cooperación bilateral: las empresas uzbekas pueden participar en la cadena productiva fuera del país, utilizando la infraestructura agraria y la experiencia belarusas, y luego destinar los productos a cubrir las necesidades de su mercado interno.
"Este enfoque abre posibilidades para modelos más flexibles de cooperación alimentaria, incluida la gestión conjunta de activos, los suministros a largo plazo y el aumento de la resiliencia de las cadenas de suministro", señalaron en la misión diplomática uzbeka.
Allí constataron que, en conjunto, estas y otras direcciones demuestran que la cooperación entre ambos países está alcanzando un nivel más maduro: "Ya no se trata de un conjunto de proyectos aislados, sino de la formación de un sistema estable de interacción productiva, en el que el comercio, las inversiones, la cooperación industrial, los vínculos regionales y las iniciativas sectoriales comienzan a funcionar con una lógica unificada".-0-
